La desesperación del ELN

La desesperación del ELN

Enero 31, 2018 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizabal

El autodenominado Ejército de Liberación Nacional, ELN, manifiesta por estos días una peligrosa ansiedad a medida que se acercan las elecciones presidenciales, cuando todo estará consumado para ellos. O el gobierno de Santos los acoge precipitadamente dentro de su proceso de paz, o permite que se vayan al limbo de otros cuatro u ocho años, enfrentados a un gobierno de derechas.

Su desesperación radica en ello; sienten que han sido tratados como subversivos de segunda, cuando sus pares farianos deambulan ya, fuertemente custodiados por las calles de Bogotá, en Toyotas último modelo, frecuentan las peluquerías y los bares de moda y viajan en avión privado.

Los cabecillas del ELN saben perfectamente que esta era -¿es?- quizá su última oportunidad, frente a un gobierno que abrió la puerta, de par en par, para resocializar a los Barones del Monte, amos del terrorismo, el secuestro, el boleteo y el narcotráfico.

No obstante el espacio civil que han ganado hoy los farianos, no se puede asegurar que el proceso de paz sea exitoso. Colombia enfrenta hoy muchísimas dudas frente a este proyecto al que el mundo no ha sido ajeno. Al tiempo, se recrudece la inseguridad en las ciudades; los gobiernos de las principales capitales del país no pueden contener esta ola de atracos, robo de automóviles, asesinatos en plena vía, asalto masivo en bares, fuentes de soda, restaurantes.

Mientras se reduce el poco espacio de seguridad que había ganado Colombia, urbana y ruralmente hablando, el alcalde de Cúcuta se declara en estado de postración frente a la avalancha de desplazados venezolanos que hoy ocupan las calles, plazas de mercado y hospitales de la frontera.

Se estima que más de 1 millón de ellos están hoy en Colombia; huyeron del hambre y la desesperación para llegar a un país que no ha logrado solucionar las urgencias básicas de su propio pueblo.

A lo anterior se agrega la cedulación irregular de una parte de esa población fugitiva, vista como una avanzada de Maduro en nuestro territorio para favorecer al partido de las Farc en las próximas elecciones, una estrategia otro día empleada por Chávez con refugiados colombianos.

El ELN, al igual que la Farc, se inspiraron en la guerrilla cubana con el sueño de llegar, por las armas, al poder. Propósito fallido, pues las condiciones que se dieron en la isla caribeña fueron muy distintas a las planteadas en nuestra nación, con tres cordilleras, un Ejército fuerte y una clase dirigente que nunca alcanzó los niveles de desprestigio de la cúpula batistiana.

En la inspiración de los ‘elenos’, como se les llama, estuvieron algunos sacerdotes españoles; el ‘Cura Pérez’, Domingo Laín, además del colombiano, profesor de la Universidad Nacional, Camilo Torres Restrepo, quien cayó abatido en el polvo de Patio Cemento, Santander, en 1966. La Teología de la Liberación, una fuerte corriente revolucionaria que recorrió la iglesia latinoamericana, con las teorías de Leonardo Boff, el Cura Rojo de Recife, Hélder Câmara, y el Obispo de Buenaventura, Gerardo Valencia Cano, -hizo parte de Golconda- entre otros, vio nacer ese movimiento de insurrección que hoy dispara, mata policías en Barranquilla, con el afán de no quedarse fuera de la historia.

El peligro de una víbora careada es que escupe su veneno al azar, si nota que le cortarán la cabeza. Las autoridades de todas las ciudades colombianas deben estar en alerta, pues el terrorismo de ELN está al acecho, muestra por estos días signos de desesperación. Es muy probable que Santos quiera justificar su Nobel y les dé a los ‘elenos’ todo lo que piden, como hizo con las Farc, para poder decir, este 7 de agosto a las tres de la tarde, que deja un país ‘pacificado’, aunque él mismo no crea en tanta belleza.

Sigue en Twitter @cabomarzo

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