La calidad del semen

Marzo 10, 2011 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Según estudios recientes publicados en Finlandia, la calidad del semen ha decrecido en los últimos 30 años, por razones que comprometen alimentación, contaminación, estrés, bajo contenido hormonal. Es por ello que resulta plausible la idea de Lady Gaga de comercializar helados hechos con leche materna, lo cual abre un mercado lácteo de insospechados efectos -todos positivos- entre madres en estado prenatal y bebés lactantes.Un helado hecho con leche materna aporta enzimas y proteínas para la defensa del menor, además de enriquecer su sistema inmunológico desde temprana edad.Estos helados se podrán adquirir en el futuro, con porcentajes, según sea su carga de calostro, y en sabores frutales.Nuestra diva colombiana, Sofía Vergara, debería sumarse a este noble empeño de alimentar mejor al planeta.Había tardado el mundo en inventar este helado; muchas mujeres que tienen leche materna en exceso, optan por congelarla, desde hace mucho tiempo. En los sectores populares se tiene la creencia que una mezcla de aguapanela y aguardiente es elixir para ‘bajar’ leche materna, cuando ésta se pone esquiva, y casi todo el mundo conoce la historia, real o apócrifa, según la cual a Bolívar lo amamantó una morocha.Ahora hay manera de medir el poder alimenticio de este recurso natural, así como se conoce la calidad de la sangre. Cuando presenté el examen médico para optar a una residencia en Estados Unidos, el médico, un viejito del tiempo del Bisolvón, me dijo con toda seriedad, después de ver el mapa de mis glóbulos: “Tiene usted una sangre muy buena; cuídela…”. Me quedé pensando en las razones para calificar una sangre, y hasta llegué a pensar que el anciano galeno había visto un río de amapolas en mi torrente sanguíneo. ¿Sangre azul?, ¿descendencia directa de uno de los reyes magos?, ¿pariente de los ángeles?, nada de eso; más bien, pensé, lo que apareció por ahí fue el croquis proteínico que me legó la infancia en el Pacífico: jaiba, piangua, y camarón.La baja calidad del semen es mundial: no se puede comparar con la de los patriarcas bíblicos que fundaron pueblos y vivieron más de 500 años. La expectativa de vida hoy llega a los 80, una edad en que la vida cobra un altísimo peaje, y si se cruza este retén, existe la posibilidad de llegar fresco a los 100. Aunque ser centenario y zombie, no vale. La suegra de una pariente, llego a los 103 en un pueblo de Cataluña. A los 100, discutía abiertamente cuál debía ser la alineación del Barça, escuchaba radio, hacía pasteles, leía a Jacinto Verdaguer y a Pío Baroja, y pedía ser llevada de cuando en cuando al Camp Nou. Así, !sí!Entre vaqueros del Sinú, un signo de buena salud en edad avanzada, es tener templado el ‘palo’ de la oreja. Piensan que todo se puede caer; la carne de los brazos, del pecho, la barriga, etcétera, pero si las orejas se mantienen en su sitio, todo va bien. Para los japoneses de la isla de Okinawa, la base de una larga vida está en su dieta: peces crudos, sin mercurio, algas, vegetales frescos, frutas; para los Hunzas, del Himalaya, que viven más de 125 años, el secreto está en una dieta de albaricoques. Aunque todo es relativo. Hay quienes logran ser longevos sin abandonar el tabaco, el vino y el sexo. Conozco a un nonagenario que desayuna huevos todos los días, no cree en colesteroles o en triglicéridos. Nuestros abuelos sólo conocieron la leche entera, no supieron de transgénicos y nada sabían de la sopa en botella.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad