La alternativa del currulao

La alternativa del currulao

Enero 16, 2014 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Una de las grandes oportunidades que deja pasar el actual gobierno, es la del turismo en las dos costas, en un momento -hace rato se inició la tendencia- en que Europa y Estados Unidos buscan ‘turismo alternativo’, un campo en el que también hace mucho tenemos escenario natural.En el último lustro, Cali ha sido una ciudad beneficiada con la visita de jóvenes que desean conocer el mundo sin gastar mucho, los mismos que tienen su paraíso en barrios como San Antonio. Algunos hosteleros aprovechan el momento y ofrecen casas cómodas, en el estilo inglés del ‘Bed and Breakfast’. Los chicos se cuidan bien, aprenden a bailar salsa, aman escapar al Pacífico.Algunos los llaman “mochileros”, pero el prejuicio finaliza cuando se enteran que se trata de gente educada; algunos con magister, y aunque andan descalzos y con una flor en la cabeza, sus padres los han blindado con una tarjeta de crédito, en caso de emergencias ultramarinas.Hace poco conocí en el correo a una bella pareja de jóvenes judíos, en tránsito a Timbiquí, preocupados por no saber cómo embalar y enviar a una marimba a Tel Aviv. Como tengo experiencia en el asunto, les di asesoría inmediata. Mi difunta esposa, la etnomusicóloga canadiense Lise Aerinne Waxer, también judía, enfrentó el mismo brete. Le compró a Hugo Candelario una marimba de concierto, la misma que había llevado al Festival de Lisboa, y fue así como me convertí en exportador de marimba, de la buena. La llevé de Cali a Nueva York, en una tula gigante, en la que cabía un cristiano, de pie.Los chicos tienen un grupo en Israel, donde sólo tocan música colombiana, y van a hacer el montaje de mi primera composición, el currulao ‘Palo de agua’, una vez les envíe la partitura.Esta anécdota sirve para ilustrar cuánto intercambio cultural puede darse a partir de la música con los extranjeros que llegan a nuestro país. En esto del aprovechamiento de los recursos culturales para un turismo sano, ecológico, el Festival Petronio Álvarez es una ventana magnífica, por lo que un solo evento en el año, no es suficiente. Cali debe implementar una política cultural y de turismo, que contempleal menos tres réplicas del Petronio en el año, con muestra gastronómica y artesanal, suficiente información en los canales oficiales, aerolíneas, embajadas. El Petronio le trae armonía a Cali, buena imagen internacional.Una de las secretarías más importantes del gobierno local es Cultura y Turismo; la misma que ayer no tenía gran presencia, hoy está llamada a liderar cambios sustanciales en el diseño de ciudad, en su economía. Retos grandes para María Helena Quiñonez en este año que comienza.Ya en la prensa española, empresarios privados del Atlántico hacen su ‘lobby’, con anuncios como este: “Para muchos, el Caribe es sinónimo de playas de arena blanca, cocteles exóticos y complejos hoteleros de lujo con todo incluido. Pero existe una realidad mucho más económica repleta de naturaleza exuberante, de intensos colores, de gente acogedora. Este es el otro Caribe que Colombia ofrece, lejos del glamour pero tan lleno de vida que atrapa al menor descuido. Los densos manglares, el litoral rocoso y las playas de arena blanca de esta joya natural, en las estribaciones de la Sierra Nevada, ofrecen un marco ideal para practicar senderismo, disfrutar de su riquísima fauna y flora, relajarse en una hamaca o conocer la historia de los pueblos indígenas…”.Potenciemos nuestro Pacífico, tierra virgen para el turismo del mundo, una política económica que bien podemos hacer a ritmo de currulao.

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