Homenaje a Clotilde Arias

Homenaje a Clotilde Arias

Agosto 30, 2017 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizabal

El llamado Renacimiento de Harlem, a mediados de los 30, requirió en Nueva York del aporte de muchos artistas, entre los que brilló el poeta Langston Hughes, y también una inmigrante peruana que haría la primera traducción al español del Himno de los Estados Unidos: Clotilde Arias.

Compositora, música, periodista, llegó a Estados Unidos en 1923 a los 22 años, desde la lejana Iquitos, con el deseo de estudiar música. El turbión de la Historia la arropó, pues experimentó ahí la Gran Depresión de los 30, la Segunda Guerra Mundial, el auge de Harlem, ese barrio otro día de pioneros holandeses, los Knickerbockers, hoy un reducto de África en América.

África empieza ahí al cruzar una calle. De pronto, la Manhattan del Museo Guggenheim, de las torres de piedra lavadas con lavanda, termina, y la Avenida Malcom X nos dice que se acaba la razón y empieza la brujería. Grandes templos con leones de yeso a la puerta, esperan con sus fauces abiertas donde santones venidos de Jamaica ensayan nuevas religiones. Los chicos negros fuman despreocupadamente en las gradas de los otro día edificios señoriales. Por ahí se mustian luces funerales. En medio del color púrpura Clotilde Arias encontró un destino, el mismo que le reconoce hoy el Museo Nacional de Historia del Smithsonian Institute. Hace 5 años, esta, una de las organizaciones culturales más prestigiosas de Norteamérica abrió la exposición biográfica titulada ‘La vida de Clotilde Arias: Traductora, compositora, escritora, inmigrante, americana…’.

El evento, en la Sala Albert Small Documents Gallery, exhibe fotografías, papeles personales, diarios, objetos de esta inmigrante que tuvo a su cargo la difícil responsabilidad de traducir la letra de ‘The Star Spangled Banner’, única versión oficial que se conoce del himno estadounidense en español.

Clotilde debió abandonar temprano sus estudios de música en Nueva York, por la presión económica de su joven familia. No obstante, logró crear una obra que pertenece ya al acervo cultural peruano, ‘Huiracocha’, tributo a una deidad inca, composición que llama a lo vernáculo peruano, desde los aires solemnes del huayno.

Se sabe que desde temprana edad en su natal Iquitos, componía, escribía poesía. En Estados Unidos se convirtió en un símbolo de la mujer inmigrante, pues no sólo se destacó con gran talento, sino que asumió roles que para entonces no eran comunes al género femenino. Además de periodista, fue creadora de muy difundidos ‘jingles’ para la publicidad, y desde su condición de madre fue también activista y educadora.

Marvette Pérez, curadora del programa de Historia y Cultura Latina del Smithsonian, destaca la vida y obra de Clotilde Arias, como protagonista de la historia y ‘agente de cambio’, en una sociedad aún muy permeada por el protagonismo masculino. Fue una de las primeras mujeres que tradujo textos publicitarios de empresas norteamericanas con presencia en Latinoamérica. Varios segmentos de ‘jingles’ creados por Arias hicieron parte del ‘paisaje sonoro’ de la exposición.

Clotilde se hizo ciudadana estadounidense en 1942, y 3 años después el Departamento de Estados le solicitó la traducción del Himno, el mismo que fuera escrito en 1814 por Francis Scott Key. En la guerra de 1812, Scott se inspiró al ver ondear la bandera de su país “con las primeras luces del alba”. Después de la Segunda Guerra Mundial, el Departamento de Estado tenía la intención de asimilar a miles de inmigrantes del sur, a valores de patriotismo, y por ello el interés de traducir uno de sus símbolos mayores al castellano.

“Más de un siglo después de Francis Scott Key, Arias también creía que las aspiraciones de la gente podían alentarse y lograrse a través de la música”, dijo Pérez. “Su traducción es sumamente fiel al original, lo que es un logro difícil ya que el español necesita más palabras que el inglés para comunicar el mismo mensaje”.

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