Gates filántropo

Agosto 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Quizá si se habla de Sir William Henry Gates III, pocos se pueden dar por enterados, pero si la alusión toca a Bill Gates, ya el mundo entero puede saber que se trata del fundador de Microsoft, la compañía que cambió el comportamiento del mundo con sus programas informáticos.Gates nació en Seattle, Washington, el 28 de octubre de 1955, hijo de un prestigioso abogado y una banquera. Muchos analistas consideran que su afición temprana a los sistemas tuvo que ver con el hecho de conocer ya en 1968 un ordenador, en tiempos en que éste era desconocido en las escuelas del mundo.Hijo de William Henry Gates II y de Mary Gates, profesora de la Universidad de Washington y directora del First Interestate Bank, cursó sus primeros años escolares en la escuela pública y posteriormente sus padres lo matricularon en una institución elemental de elite, donde ya a fines de los 60 existía un ordenador.En un tiempo prestó servicios a Apple y su carrera en el mundo cibernético fue vertiginosa. Declarado en un momento “El hombre más rico del mundo”, con una fortuna que se calcula en US$72 mil millones, creó una fundación con su esposa Melinda para luchar contra el desequilibro económico mundial. Así, Gates se convirtió en el filántropo más activo e importante del mundo, con donaciones que alcanzan los US$23 mil millones, una suma que puede equipararse al producto interno bruto de Hungría.Un día compra por US$30 millones un manuscrito de Leonardo Da Vinci, y otro aparece como benefactor, en África, en programas contra la malaria y el sida. La población de América Latina es una de las más castigadas por el desequilibrio social. Se calcula que el consumo de un norteamericano es similar al de doce sudamericanos, en zonas de mayor pobrecía como Bolivia y naciones centroamericanas. Los programas mundiales de ayuda alimentaria no han podido superar un nivel de sostenibilidad que permita pensar que se están reduciendo, de manera paulatina, los niveles de pobreza.Durante el gobierno de Ignacio Lula Da Silva, Brasil hizo presencia con una campaña muy agresiva contra el hambre, en la cual buscó el compromiso de otras naciones. Sin embargo, estas buenas iniciativas, que alcanzaron inclusive el foro de la ONU en Nueva York, quedaron aplazadas por la obvia falta de continuidad. Para Gates, más que proporcionar alimentos, la prioridad de América Latina debe centrarse en la educación, una formación de primera calidad que permita alcanzar algunos niveles de competitividad mundial, dado el rezago que registra la región respecto a nuevas tecnologías.Bill y Melinda Gates tienen hoy el compromiso de donar a América Latina unas sumas apreciables, necesarias para superar la brecha existente con respecto a otras naciones del mundo. Las acciones de los Gates, por un mejor estándar de vida mundial, hicieron que la Reina Isabel II de Inglaterra, lo ungiera como Caballero. En 2006, recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.Un rasgo común tiene Bill Gates con el fallecido Steve Jobs: la sencillez. Ambos cultivan este rasgo de la personalidad, tan escaso en otros líderes mundiales. Todavía se recuerdan las ceremonias de Jobs, al final del año, para presentar las novedades tecnológicas. Una ‘t-shirt’ negra, y un pantalón de mezclilla, además de zapatos tenis, con un discurso claro, sin ambages.En un mundo donde el egoísmo no permite, muchas veces, avanzar, la fundación Gates da ejemplo de lo que es posible realizar desde un corazón generoso, dispuesto a la solidaridad, en las regiones de la tierra donde más se requiere apoyo económico y tecnológico.

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