Escritoras indignadas

Escritoras indignadas

Noviembre 08, 2017 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Escritoras colombianas elevaron recientemente una queja ante el Ministerio de Cultura y los medios de comunicación, por observar que en el grupo que va a París a representar la cultura colombiana no viajan féminas y por el contrario se trata de una representación casi exclusivamente masculina.

La delegación de autores asiste al evento Colombia-Francia este 15 de noviembre en la Biblioteca del Arsenal en París, y está encabezada por William Ospina y Pablo Montoya, ganadores del Premio de Novela ‘Rómulo Gallegos’.

La ministra Mariana Garcés Córdoba debió responder al debate en la emisora W, y argumentó que los autores seleccionados fueron escogidos directamente por una comisión francesa, en reconocimiento a que sus libros ya fueron traducidos a lengua gala.

Parte de la selección, según las escritoras indignadas, fue realizada por la Biblioteca Nacional, donde, al parecer, existe “un contubernio de enchufes y preferencias extraliterarias que pasan por la amistad y el ninguneo a otros escritores colombianos…”, según se afirma en las redes. El escritor Jorge Franco se sumó a la protesta.

Un escritor ‘enchufado’ es aquel que exhibe baja calidad literaria pero tiene amigos en el poder, lagartea en cocteles, encuentros y festivales, se emplea con ahínco en la tarea de ser comisario de los rectores (ras) de la cultura -es todo oídos-, se ocupa como pre-lector de concursos y editoriales, mangonea fallos y, claro, a la hora de representar a Colombia, es el primero en hacer maleta.

Se dirá que expreso malestar por no ser invitado a la fiesta de París, pero recojo las manifestaciones hechas públicas en los medios. Además, en el asunto europeo estoy de bajada. Voy a París con mis recursos y jamás he esperado una invitación estatal para sentarme una tarde en el Café de Flore.

Pero esta queja de las mujeres escritoras es válida; no se ve bien para una nación tercermundista que no incluya escritoras en una delegación tan nutrida. Sólo para citar un ejemplo: el libro ‘Mi padre y otros accidentes’, es uno de los más celebrados de los últimos años. Su autora, Paola Guevara, con un prestigio literario en alza, no aparece invitada al evento de París. Tampoco poetas como Maruja Vieira, Ángela Becerra, Albalucía Ángel, Orietta Lozano, Elvira Alejandra Quintero, Miriam Bautista, Naila Chehade, Anamercedes Vivas, Marta Orrantia, Amparo Romero Vásquez.

Cuando se trata de mostrar la diversidad cultural de un país como el nuestro, es necesario abrir el prisma y presentar, por ejemplo, la propuesta de una poeta como Mary Grueso, o la de María Teresa Ramírez, que escribe en Palenquero, un dialecto en vía de extinción.

La comunidad indígena Nasa tiene una literatura. Para un francés resulta mucho más atractivo escuchar a un nativo de anaco azul, que asistir al recital cultista de un escritor colombiano que quiere ser francés o español. Ellos están cansados ya de esa literatura decadente y hubieran preferido escuchar la voz de Colombia en su diversidad.

Colombia no puede continuar avergonzada de su mestizaje en estos encuentros internacionales. La Ministra de Cultura se defendió bien en el debate radial, pero la verdad es que la voz literaria femenina hará falta en el evento de París, aunque, precisó, Laura Restrepo y Piedad Bonnet –archireconocidas- harán sendas lecturas. Carolina Sanín también estará presente, aunque ella, según su declaración radial, no fue invitada por el Ministerio, sino por la Universidad de París 8. En su alocución fustigó la tradicional disparidad de géneros en la cultura colombiana, a la hora de los balances: “Esta invisibilización también es violencia sistemática contra la mujer. Es una gran vergüenza que diez autores se presenten allí sin ninguna mujer”, dijo. Sanín es licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes y PhD en literatura española y portuguesa de la Universidad de Yale.

Sigue en Twitter @cabomarzo

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