El ‘topless’ de la duquesa

El ‘topless’ de la duquesa

Septiembre 20, 2012 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

No es la primera vez que los paparazzi, fotógrafos que actúan como soldados mercenarios por el mundo, invaden la privacidad de la realeza y de muchos plebeyos en vacaciones.Esta vez fue en Provence, donde un fotógrafo se atrevió a fotografiar a Kate Middleton semidesnuda.Me pregunto hasta dónde es lícito que el mundo entero pueda ver hoy, las veces que desee, imágenes de una mujer desnuda que no es propiamente su esposa, su hermana o su madre, y cuántos daños colaterales en la imagen de una familia pueden causar estos abusos periodísticos. La Casa Real Británica ya entabló una demanda contra la revista Closer, lo que seguramente la llevará al cierre, con el correspondiente pago de una elevada multa, justísima, por invadir la privacidad de una familia en vacaciones.El mundo se ha hecho a la idea, lentamente, que ‘desnudar’ la vida de otros es ‘lícito’, más si son famosos. En Colombia se legisló ya con respecto a los delitos informáticos. Una persona que abre el correo electrónico de otra, valiéndose de un ‘hacker’, puede enfrentar hasta cuatro años de prisión y una multa de mil salarios mínimos.Me pregunto, qué piensa un padre, al ver a su hija desnuda en todas las revistas escandalosas del mundo. Qué piensa un hijo, un esposo. Con el avance de la tecnología, el mundo perdió también privacidad. Hoy, se hacen vídeos ilegales, se toman fotos indiscretas, con celulares; se graban conversaciones privadas, se intervienen líneas.Y la Duquesa no hacía nada distinto a lo que hacemos el resto de los humanos en las playas; ¿quién no le ha puesto bronceador en la espalda a su pareja? Algo que se hace necesariamente en ‘topless’. No cometía ninguna infidelidad –en todas las fotos aparece junto a su marido-, en la inocencia y tranquilidad que da estar en una isla tranquila, sin mirones alrededor.Se recuerda ahora cómo un asedio fotográfico llevó a la muerte a la princesa Diana de Gales. Conocí en París el lugar –una boca de puente parecida al de la quinta, en el cruce que lleva a San Antonio y el Hotel Intercontinental-, donde el chófer del Mercedes en el que iba con su novio Dodi Al Fayed, se estrelló a gran velocidad. En ese momento eran perseguidos por un paparazzi. Me pregunto si alguno de estos fotógrafos está hoy en prisión.Desde Ginebra, o desde cualquier otro foro internacional, la comunidad mundial debe trazar normas de comportamiento en lo que tiene que ver con los medios de comunicación. Debemos remozar los códigos éticos que distinguieron otras épocas, para reconocer que las desnudeces que celebra el vulgo, son el dolor de otros que, no por aristócratas, merecen la hoguera o el escarnio público.Dos asuntos mantienen el pudor desde la creación del mundo: la desnudez y el sexo; destaparlos, sin consentimiento, debe ser motivo de castigo ejemplar. Que se entienda que se comete un delito cuando alguien filma o retrata a otro en la privacidad de su casa.Tan grave es lo que acaba de ocurrir, que ni siquiera el diario londinense ‘The Sun’ quiso comprar aquellas fotos.Curiosamente, son las mujeres las mayores víctimas de este flagelo, aunque recientemente fue el príncipe Harry el que apareció desnudo en las revistas. A la política costarricense Karina Bolaños, sin embargo, la llevaron a la hoguera por aparecer en deshabillé mientras enviaba un mensaje al hombre que ama, y a la concejal toledana, Olvido Hormigos, le exigieron renuncia con carteles que rezaban “¡Guarra!”, por un video que alguien hizo de manera ilícita, donde ella aparece desnuda. El delito está servido en la red de todo el mundo, con el aplauso de la gleba.

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