El suicidio de Allende

Julio 21, 2011 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Este 11 de septiembre, fecha de aciaga recordación para los Estados Unidos de América, se cumplirán también 38 años de la muerte de presidente socialista chileno Salvador Allende, quien, según los reportes de la época, se suicidó al ver el Palacio Presidencial de La Moneda sitiada por tierra y aire, por las fuerzas golpistas de Augusto Pinochet.No obstante, informes que aparecieron en 2008, indicaban que el cadáver de Allende tendría más de un disparo ‘suicida’ y podría tener también otros impactos que asegurarían la versión de un crimen por parte de los militares. Las dos teorías ocuparon la atención de Chile en todo este tiempo.Sin duda, Chile tenía una deuda enorme con la historia, en lo referente al fin del presidente Allende, y esta verdad, por dura que parezca, se devela hoy en unas circunstancias que no son las de 1973, cuando el socialismo era una fuerza enorme en América Latina y en el mundo.El Partido Socialista Español acaba de asistir a su debacle -esto para ilustrar un poco de lo que sucede en el mundo- y el seguro candidato de esta expresión política en Francia, Dominique Strauss Khan, se encuentra bajo proceso por violación en Nueva York. En América Latina, no obstante los gobiernos de Chávez en Venezuela, Manuel Celaya en Honduras, Daniel Ortega en Nicaragua, Evo Morales en Bolivia, Lula en Brasil y la simpatía por este movimiento en Argentina, por parte de la presidenta Cristina de Kirchner, su impopularidad crece por cuenta del gobierno cubano, bajo la lupa internacional por múltiples violaciones a los derechos humanos, el encarcelamiento de disidentes, la muerte de algunos de ellos.La decisión de exhumar los restos de Allende fue tomada por el juez Mario Carroza, por las dudas que siempre existieron sobre los informes elaborados por los propios militares. El caso Allende forma parte de un total de 726 querellas presentadas por el fiscal el pasado mes de febrero por casos de personas muertas o desaparecidas a raíz del golpe. Después de 38 años, aún no ha sanado la herida de ese hecho en la memoria de Chile. Fueron miles, los chilenos que debieron huir o pedir asilo en otras naciones, para salvarse de la persecución pinochetista a los miembros de la denominada Unidad Popular. Muchos fueron torturados y asesinados en el estadio de fútbol de Chile. Así, de manera violenta, se dio fin al primer intento de un gobierno de izquierda consolidado por vía democrática. El diario El País de Madrid, anota que “en 1998, uno de los médicos personales de Allende, Óscar Soto Guzmán, que se encontraba en La Moneda el día del golpe, publicó en España un libro titulado El último día de Salvador Allende en el que aportaba datos e insistía en el suicidio del presidente. Soto aseguró que le vio dos minutos antes de que se disparara y que otro médico, Patricio Guijón, entró en la sala y encontró a Salvador Allende sentado en un sillón: La caja craneana había estallado, explicó”.No obstante, el fusil con el que aparece Allende en La Moneda, en una foto histórica, tocado también con casco de soldado -el arma se la había regalado su amigo Fidel Castro- nunca apareció. Del grupo de forenses que tuvo como tarea esclarecer la verdad, hizo parte el español Francisco Etxeberría Gabilondo. Se decidió que siete de ellos fueran chilenos, e invitaron a cinco extranjeros. De esta manera, se da cierre a uno de los capítulos más dolorosos de la política latinoamericana, en las postrimerías del pasado siglo.

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