El presidente que no fue

El presidente que no fue

Junio 30, 2016 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

El próximo 25 de agosto se cumplirán 7 años de la muerte de Edward Kennedy, signado por su propio padre, junto a Robert y John, para ser protagonistas de la política estadounidense. Cuando se observan las fotos familiares del clan Kennedy, los nueve hijos de Joseph y Rose, Edward aparecía ahí con una expresión tímida en medio de unos hermanos que siempre lo aventajaron en retos deportivos y otras destrezas propias de niñez y adolescencia. Para Joseph Kennedy, el patriarca de la familia, embajador en el Reino Unido antes de la Segunda Guerra Mundial, un estadounidense con una de las mayores fortunas del país, no existía mayor satisfacción que la de reconocer en sus hijos aptitudes que posteriormente los distinguirían en la vida pública.Para el yerno del alcalde de Boston, el célebre John Francis Fitzgerald, un hombre con una mediana fortuna adquirida por el trabajo familiar en una tienda, la leyenda de una familia rica, respetable, con poder político, fue un sueño permanente. De ese reto no lo apartaron las consejas que, aseguraban, había conseguido parte de su fortuna con la especulación y la venta de alcohol en los años de la prohibición.Sólo el tesón, la dedicación y la disciplina, la devoción por un trabajo sistemático y consistente, le permitió a Joseph forjar una familia que hoy, no obstante múltiples vicisitudes, es modelo en la América del norte. Su hijo mayor, Joseph Jr., a quien había inspirado desde niño en la mentalidad de buscar algún día la presidencia de Estados Unidos, falleció en una misión militar en 1944, mientras piloteaba su avión de combate, y John Fitzgerald, a quien conocieron familiarmente como ‘Jack’, demostró tempranamente grandes destrezas para la navegación y misiones arriesgadas. Para la historia de la marina estadounidense, quedó su heroica aventura en la torpedera PT-109, la cual naufragó después de un ataque japonés. Estuvo 30 horas a la deriva, aferrado a lo que quedaba de la embarcación, tratando de mantener con vida a sus compañeros de expedición.Pero si este era el Kennedy ‘de mostrar’, no pocos elogios despertaba Robert, quien tempranamente se involucró en la actividad política como asesor y secretario privado de su hermano JFK, y llegó a ser fiscal, aún muy joven. Los estadounidenses recuerdan sus famosas diatribas contra Sam Giancana, entonces reconocido como jefe de la mafia italiana en los Estados Unidos, y contra el líder sindical Jimmy Hoffa. Estas comparecencias eran transmitidas entonces en directo, por televisión. Robert era entonces un aguerrido joven que hacía valerosas preguntas a un Giancana que lo observa tras unos lentes oscuros, mientras respondía con displicencia.La tímida aparición de Edward en Política, no obstante, estuvo manchada por el famoso incidente de Chapaquidik, en el cual falleció su secretaria, a quien también los medios escandalosos tildaron de ‘amante’. Edward no avisó a tiempo a la Policía y lo hizo sólo ocho horas después, un silencio que le costó su ascenso a la Presidencia.Los Kennedy, de origen irlandés, han sido siempre la contraparte inteligente y tolerante de las políticas republicanas. Demócratas y católicos, han actuado con decisión a la hora de ver comprometida la democracia estadounidense, la libertad de Occidente, los derechos civiles, como ocurrió en tiempos de la Guerra Fría, cuando JFK ordenó a Nikita Krushev, el premier ruso, desmantelar las bases de misiles que entonces la URSS empezaba a emplazar en la isla de Cuba.En segundos, el presidente ordenó el desplazamiento de portaaviones hacia el Caribe, y este fue uno de los instantes, en 1962, cuando el mundo estuvo realmente en vilo, habida cuenta de la beligerancia proverbial de Fidel Castro en ese momento.Sigue en Twitter @cabomarzo

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