El muro de Trump

Enero 26, 2017 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Parece una locura, pero el presidente de Estados Unidos firmó ayer la orden ejecutiva para levantar un muro entre esta nación y México, el mismo que, según su parecer, deberá ser pagado por los mexicanos.No es gratuito que un día antes de la posesión de Donald Trump haya sido extraditado a Estados Unidos el capo mayor de la droga mexicana, el tristemente célebre ‘Chapo’ Guzmán.Trump entiende que una toma de posición frente a América Latina y el Caribe, empieza por México, sus vecinos con los cuales se ha entablado una guerra perenne. Desde los días en que Stephen Austin decidió en compañía de más de 300 familias asentarse en el área de Texas, la misma que los mexicanos abrieron a Estados Unidos con la esperanza de captar inversión y empleo. Los norteamericanos aceptaron estas tierras para sembrarlas, pero luego, cuando sus hijos nacieron ahí, se encantaron con el clima y la feracidad de la tierra, dijeron “we took Texas”. El nombre de Austin sirvió para nombrar la capital del Estado.El muro, que medirá 1.600 kilómetros y 12 metros de altura, -la frontera total mide 3.200 kilómetros, pero muchas partes están resguardadas por vallas naturales- es la primera acción del gobierno de Trump; dice también que deportará a 3 millones de delincuentes en los primeros días de su mandato, y “castigará a las ciudades que den abrigo a inmigrantes ilegales”. Quienes pasaron corriendo a Estados Unidos por el desierto de Arizona, se enfrentan hoy a una realidad trágica. Los inmigrantes que no tienen papeles, no pueden abrir cuentas bancarias ni rentar casas. Tampoco tienen acceso, sus hijos, a la educación pública o a las becas de las universidades. Un ‘ilegal’ paga siempre en efectivo y buena parte de su dinero lo envía a su familia en México. Trump dice que gravará con fuertes sumas los giros.“Si vamos a aplicar fielmente aquello de ojo por ojo, un día todos seremos ciegos”, dijo el Mahatma Gandhi, y por estos días se encienden piras en muchas ciudades de los Estados Unidos, en protesta por las medidas gubernamentales.¿En qué momento se perdió el diálogo entre civilizaciones para dar paso a esta Tercera Guerra Mundial, no declarada? Ante la invasión árabe-africana y suramericana a Europa –“moros, más moros por aquí”- diría un manchego, el viejo continente y Estados Unidos, parecen responder con otra consigna: “Muros, más muros…”Cuando cayó el Muro de Berlín, el mundo civilizado respiró con alivio, al considerar que este tipo de ignominia jamás se repetiría; la creencia, errónea, de que una pared podía dividir a la sociedad, separar creencias políticas o religiosas.El Estado de Israel en su desesperación por los crímenes frecuentes de los hombres-bomba, decidió a comienzos de este siglo, levantar un nuevo muro en la denominada Ribera Occidental, con la idea de que este dividiría definitivamente a los dos pueblos. Israel acaba de aprobar la construcción de 1.500 viviendas en territorio de conflicto, ya sin la vigilancia de Estados Unidos, que según el discurso inaugural de Trump, se ocupará solo de sus propios asuntos.Al muro de Medio Oriente, se suma el invisible, pero eficaz, de la Comunidad Económica Europea, frente al resto del mundo, particularmente si ese mundo proviene del Magreb o de Indoamérica.En Italia, Berlusconi hablaba sin tapujos de la necesidad de “proteger a Italia, sus tradiciones y costumbres”, a través de mecanismos de inmigración inexpugnables. Igual situación se vivió en Francia, donde Le Pen impuso un discurso similar: No al inmigrante, “defensa de las costumbres, la cultura y la pureza racial” y deportación inmediata de árabes, africanos y ‘sudacas’, que es como se conoce ahí a los provenientes del sur de América.En el nuevo orden que acaba de decretar Trump la anhelada paz de las naciones y las de países vecinos, es hoy una quimera.Sigue en Twitter @cabomarzo

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