El misterio del 33

Septiembre 02, 2010 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

El próximo 9 de septiembre se dará un cumpleaños bastante extraño en el mundo: a 700 metros bajo tierra, el minero chileno Claudio Acuña celebrará sus 35 años entre la oscuridad de la mina de Copiapó, que lo sepultó, junto a 33 compañeros, el pasado 5 de agosto.Ahí no habrá torta, ni velitas; sólo la luz del tungsteno, los cascos mineros iluminando el rostro de Acuña. Tampoco festones o duraznos en almíbar; sólo tragos de agua enriquecida y glucosa que envían los rescatistas a través de tubos denominados ‘palomas’.Pero Acuña tendrá la alegría de su vida; su esposa, Fabiola Araya, logró que los jugadores del Colo Colo, del cual él es hincha, firmaran una camiseta que descenderá por el orificio de 700 metros por donde viaja hoy la sonda.Ahora, valdría repetir con Pablo Neruda en su Canto General: “Las vértebras del cobre estaban húmedas/ descubiertas a golpes de sudor/ en la infinita luz del aire andino…”, o reconocer con Hernán Rivera Letelier, el ex minero chileno, hoy Premio Alfaguara de Novela, que estar ahí, en esa oscuridad, es como “vivir en el estómago del infierno…”.Asistimos hoy a una tragedia que tiene todas las características de un drama, el mismo que ha empezado con 33 banderas chilenas sobre la tierra cuprífera de la mina San José, y tenga quizá -eso espera el mundo- un final feliz en esta Navidad, con 33 hombres que ya descendieron al polvo, pero que esperan una resurrección en medio de un oratorio a la manera de Mikis Theodorakis, una pieza que resuene por el mundo como ‘Antígona’, ‘Eurídice’, o como el mismo ‘Canto General’.El número 33 tiene sonoridad en la cábala. Teólogos y numerólogos están postrados ante el milagro de los mineros sobrevivientes. La frase “estamos todos bien en el refugio los 33”, primer aviso desde la entraña de la tierra, suma exactamente 33 caracteres con espacios; el 22 de agosto, día en que se hizo contacto con ellos por primera vez, se cumplía la semana 33 del año. El nombre de la mina hace homenaje al padre de Jesús y 33 fue la edad en que murió Cristo. El 33 nombra la trinidad dos veces, y este poder también acompaña la fe de quienes desean, metafóricamente, el renacimiento del Mesías el próximo 24 de diciembre, representado en la cara tiznada de 33 mineros. La ocasión tiene comparaciones bíblicas; Jesús nació en un pesebre, en medio de bosta de vacas y entre humildes pastores. Estos mineros que buscan la luz renacerán al mundo en una de las zonas donde la explotación de cobre y oro ha tocado más de cerca la especie humana, con su secuela de olvido y miseria. Se calcula que desde 1990, este rubro de la economía chilena ha obtenido ganancias por más de US$50 mil millones, de las cuales los mineros no han percibido ni siquiera el 5%. Los millones de dólares que puedan invertirse ahora en su rescate, -se calculan 33- fueron producidos por ellos más de 33 veces. El gobierno de Sebastián Piñera ha contratado una máquina Stand 950, que permitirá abrir un orificio de 66 centímetros de diámetro, por el cual serán izados los mineros, uno a uno, y en canasta, en aproximadamente cuatro meses. En la apertura del ‘camino’ hacia el refugio donde hoy se encuentran, se ha tenido en cuenta la numerología. La proclama “Fuerza mineros”, está hoy en las ventanas de Chile y es consigna que poco a poco se repite hoy por el mundo, hasta que la trinidad permita, regresen sanos y salvos a sus hogares.

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