El debate por las armas

Julio 23, 2015 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

En la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, se aprueba que todo ciudadano de este país tiene derecho a defenderse y a portar un arma, lo cual es óbice para rechazar las protestas de los pacifistas cada vez que se registra una masacre en los Estados Unidos. La última fue en Charleston, Carolina del Sur, y tiene enfrentados a los viejos sureños con el Poder Negro. El Ku Klux Klan defiende la bandera de los tiempos de la esclavitud, la misma que fue arriada del capitolio de este estado, después que el joven que penetró en una iglesia y asesinó a nueve personas, apareció en fotos de Facebook con esta divisa.El ala más conservadora del Partido Republicano, en la cual militan integrantes de la denominada ‘Asociación del Rifle’, uno de los clubes de tiro más influyentes del mundo, defiende el uso de armas en la población. La licencia para vender este tipo de armamento desata hoy los más enconados debates.Quienes protestan no son solo lisiados de guerra, sino jóvenes que fueron tiroteados en las más de veinticinco masacres escolares de los últimos diez años. Como se recordará, la de la escuela de Columbine fue una de las más sangrientas, motivo de una película de Michael Moore. En las escuelas públicas estadounidenses se dispone hoy de detectores de metales en las entradas, Policía, patrullaje permanente y cámaras de circuito cerrado.Mathew Cooler, miembro de la ‘Asociación del Rifle’, dice: “Nuestra asociación protege una nación segura, damos instrucción confiable a deportistas y cazadores y hacemos del uso de las armas un poder coercitivo que permite, a largo plazo, mayor seguridad y armonía en nuestras comunidades”. Quien así habla es consciente que un AK-47, el famoso rifle de asalto más vendido en el mundo, llamado también “Kalashnikov” en homenaje a su creador ruso, es un arma automática creada para destruir a gran distancia, con un poder que lo convirtió en el arma predilecta de los ejércitos del mundo, el primero de ellos, la infantería rusa. La licencia para renovar la venta de armas de asalto puso en vitrina, otra vez, el fusil Sig 550, uno de los más mortíferos, pues posee cerrojo rotatorio, funciona con base en cámara de gas, tiene carcasa en acero y una disponibilidad de tiro capaz de emitir ráfagas de tres disparos alternados por fracciones de segundo.Si hubiera que mencionar a uno de los contrabandistas de armas que ha dejado más dinero en las arcas estadounidenses en los últimos años, habría que mencionar a Osama Bin Laden. Con patente de corso por parte de los organismos secretos norteamericanos para combatir en Afganistán al “imperialismo ruso”, hizo compras por concepto de US$200 millones, de su propio bolsillo, y de esta manera pudo llevar hasta las áridas montañas afganas un menaje con 20 millones de armas, casi una por cada habitante de esa empobrecida nación. Dos meses antes del derrumbamiento de las torres y a cuarenta cuadras de ahí, la comunidad europea y organizaciones pro Derechos Humanos trataron de convencer a Estados Unidos de la inconveniencia de vender armas de manera indiscriminada, dentro del foro que promovió Naciones Unidas para el “Control del Tráfico de Armas en todos sus Aspectos”. La advertencia también fue del International Action Network on Small Arms, Iansa.Los fabricantes de armas siempre están detrás de las campañas presidenciales. Según la Federal Election Comission, ellos aportaron $10,7 millones en las elecciones que dieron el triunfo a George Bush. Su campaña recibió el 63 % de este dinero. Fabricantes como la Lockheed Martin aportaron US$1, 87 millones, y la General Dynamics, US$1 millón. En los últimos diez años, los que hacen fusiles aportaron US$59,3 millones a campañas políticas.

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