Ecos de la Alcaldía

Ecos de la Alcaldía

Junio 14, 2017 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Arrecian las críticas en los últimos días contra el Alcalde de Cali, Maurice Armitage, fundamentalmente porque decidió “amarrarse los pantalones” y no permitir que el sur de la ciudad, particularmente los barrios que rodean al estadio, continuaran como escenario de vándalos de las barras que ahora dirimen sus diferencias a tiros por las calles.

Las críticas que pretenden “rajarlo” en muchas áreas, no alcanzan a tocarlo en lo que tiene que ver con la cultura ciudadana, algo en lo que se empeñó desde el inicio de su gobierno, con el apoyo de Antanas Mockus.

Muchos de los que critican al burgomaestre lo hacen por desconocimiento. Conversé recientemente con la rectora del Instituto Popular de Cultura, María del Pilar Meza Díaz, quien encuentra en el alcalde a un gobernante con sentido común y una inteligencia que infortunadamente no ha sido bien comprendida por muchos de sus funcionarios.

Lo que hace diferente a Armitage es precisamente su comportamiento atípico en el concierto político. Dice lo que debe decir aunque a veces sus palabras zahieren a quienes no lo comprenden.

Hace un tiempo nos invitó a un almuerzo a todos los columnistas de la ciudad y dijo, por ejemplo, que la Secretaría de Tránsito de Cali, era “una cueva de Alí Babá…” Esto, desde luego, apareció al día siguiente en primera página. Armitage se da la pela y no se calla. Recientemente remató: “Alí Babá sigue vivo; muchos mandos medios de la Alcaldía son responsables de corrupción…” Su lucha contra esos males enquistados en la Administración Municipal, es sin cuartel. Llegó a la Alcaldía y se encontró con una serie de escollos que no permiten, para alguien como él, la buena marcha, el buen sentido de lo que se propone.

A través de la Secretaría de Cultura, Armitage cree que es posible dar empleo a muchos jóvenes talentosos, ocuparlos a través del arte. Inicia ahora una serie de actos públicos para educar a la comunidad. Una especie de ‘happenings’ a calle abierta, protagonizados por gestores de paz. El motivo no es otro que el de hacer una pedagogía que permita reconocer al transeúnte como sujeto de derechos. En un país donde el peatón es visto muchas veces como “un pobre pelota que no tiene carro”, estas jornadas son de gran importancia para Cali. Armitage apoya también, desde su óptica, la posibilidad de que más caleños usen bicicleta para transportarse. Claro, esta política sana y ecológica, requiere de más ciclovías y educación para muchos automovilistas que observan como estorbo al que va en bici o en moto.

Al respecto, la Subsecretaria de Prevención y Cultural, Carolina Campo, dice: “es importante lograr una transformación en el comportamiento de las personas y sensibilizar sobre la responsabilidad frente al fenómeno de habitante de calle. Lo primero es entender que habitantes de calle existen en todo el país y en muchos lugares en el mundo, pero tenemos la responsabilidad colectiva de transformar y reorientar sus vidas; a eso le estamos apostando”.

Los montajes de estas puestas en escena contaron con la dirección del maestro Jorge Vanegas “quien tradujo los objetivos de esta estrategia piloto y los llevó a la actuación”.

Dentro de la denominada Economía Naranja, la Secretaría de Desarrollo Económico respalda a la Cámara de Comercio en la visibilización de emprendimientos de arte y cultura, gastronomía, pequeñas industrias, a través de la plataforma Cali Creativa.

Armitage, pues, se mantiene en otra onda, poco comprensible para algunos. Es posible que esté mejor para una ciudad como Amberes o Ámsterdam, pero no podemos olvidar que fue elegido por el pueblo de Cali. Su camino es correcto, bien intencionado. Es preferible un alcalde que arremete con todos los hierros, como el Quijote, a un mandatario corrupto, adjetivo que nunca se le podrá endilgar.

Sigue en Twitter @cabomarzo

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