¿Dónde está Salud?

Mayo 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Lo que ocurrió en la mañana del 26 de marzo de 2011 en Argentina, preocupó a los defensores de la libertad de prensa en el mundo, pues un piquete se presentó en el lugar donde se imprime el diario Clarín para impedir su circulación.Como respuesta a ello, las directivas del diario, que no conocían de una situación así en 65 años de historia, optaron por publicar, al lunes siguiente, 28 de marzo, una primera página en blanco, para expresar lo maniatado que se encontraba el periodismo en esta nación latinoamericana.Fue el diario La Nación, de Buenos Aires, el que dio cuenta en su edición corriente de la situación que asombró al mundo: "Clarín da a conocer que políticos, empresarios, hombres de la cultura, el deporte y el espectáculo condenaron el piquete que impidió la circulación del diario en la capital argentina y el Gran Buenos Aires".Lo que está ocurriendo hoy en Colombia con el secuestro de la periodista Salud Hernández y dos reporteros de RCN, guarda similitud con los hechos de Argentina hace cinco años. Sólo que en este caso, no fueron fuerzas del Estado las que llegaron para acallar, sino representantes de la sedición; silenciar la verdad, atemorizar al periodismo libre, lanza un mensaje de advertencia para los columnistas de Colombia que no transigen con el pensamiento arcaico y los procedimientos estalinistas de la guerrilla.Cualquier informador que se aparte hoy del rebaño que loa a los guerrilleros, es un enemigo.Cuando se espera ‘un pronunciamiento desde La Habana’, la mesa de la paz guarda silencio y entre el pueblo raso circula la espuria sentencia que no le da perdón a Ingrid Betancourt: “Ella se le buscó; qué andaba haciendo por allá, no se juega con candela”, etcétera.Hasta donde sabemos, Colombia es un país en el que cualquier ciudadano puede circular libremente por sus caminos, montañas, regiones, pero conocemos también que esta supuesta libertad de tránsito y de errancia, está solo en el papel. Los colombianos estamos convencidos que no se puede ir por algunos lugares; parajes de gran belleza, aguas cristalinas, aires puros, paisajes secuestrados por la sedición.Decir que Salud Hernández buscó este secuestro que dura ya varios días, es creer que una mujer que lleva minifalda le da licencia a los violadores.Dentro de esa moral retorcida a la que nos hemos acostumbrado, un inocente que cae en la calle, en medio de un cruce de balas, también recibe el baldón de la sospecha. Sin que se sepa quién era, la gleba se apresura: ‘Algo hizo…’Los denominados ‘santuarios’ de la guerrilla, son lugares que no conocemos y quizá nuestros nietos lleguen a descubrir. Selvas vírgenes, toda una exuberancia de fauna y flora, que representan hoy más de la mitad del país. Colombia se amontonó al Oeste, en torno a las grandes ciudades, y dejó su zona Este ‘a la buena de Dios’, condición que fue aprovechada por toda clase de grupos al margen de la ley.La página en blanco de Argentina y el espacio ausente de Salud Hernández hoy en Colombia, son sirena de alarma en todo el continente, dentro de una larga historia de atentados a la libertad de información. En 1948 una turba Incendió El Tiempo, y por los días aciagos del Cartel de Medellín, Pablo Escobar hizo saltar en pedazos El Espectador. Son muchos los periodistas de Colombia asesinados y retenidos en contra de su voluntad, además de otros, muchos, en el exilio. El secuestro de Francisco Santos, entre otros, fue tema del libro ‘Noticia de un secuestro’, de Gabo. Andrés Pastrana recordó su rapto en el libro ‘Memorias olvidadas’. Clara Rojas no se repone aún de ese mordisco brutal a su vida. Es la historia de Colombia. Ahora pedimos que se respete la vida de Salud Hernández.Sigue en Twitter @cabomarzo

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