Desastre ambiental

Desastre ambiental

Febrero 13, 2014 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

No se conoce aún cuál será el monto de la indemnización que pagará la compañía Drummond al Estado colombiano, por llenar con polvo de carbón la bahía de Santa Marta, otro día una de las más bellas del mundo.Los desastres ecológicos causados por las naciones más ricas del planeta, no se detienen. Se recuerda ahora el daño causado por la British Petroleum en abril de 2010. Por ser el Reino Unido el principal aliado de los Estados Unidos en Europa, la extensa mancha de petróleo que hoy recorre el mar de Norteamérica, y sus consecuencias, no es reconocida en su verdadero daño ambiental.No obstante las alarmas encendidas por el presidente Barack Obama, y el reclamo, en un lapso de 48 horas, de una indemnización millonaria, ningún dinero pudo pagar el desastre ecológico causado. Las imágenes transmitidas al mundo se quedaron cortas delante del daño verdadero que avanzó sin parar hacia las costas de Louisiana y amenazó también la península de Florida.La compañía inglesa aseguró que logró bombear 11.000 barriles de petróleo, fuera del mar, a través de una campana instalada justo al lado del pozo que causó el derrame en el Golfo de México. Más los expertos consideraron que, no obstante los esfuerzos, las secuelas son de grandes proporciones.Estos desastres hacen recordar el drama que protagonizó el barco petrolero ‘Prestige’ el 13 de noviembre de 2002, cuando derramó 77.000 toneladas de petróleo frente a la Costa de la Muerte, noroeste de España, una de las zonas más ricas en pesca en la región autónoma de Galicia. Esta área del Viejo Continente se caracteriza por ser tener una gran variedad pesquera, y por ello gran atractivo del turismo internacional. Nécoras, percebes, cangrejos, langostas y peces de carne preciosa, se ausentaron por una temporada que pareció eterna, de las redes pesqueras gallegas. Con ello, el turismo también decreció. Sin embargo, el planeta tiene una manera sabia de reconstruir sus células, su vida perdida, y hoy Galicia reluce como ayer, aunque la memoria de aquel daño enorme no se ha extinguido. El sur de los Estados Unidos tiene ahora la memoria fresca de la colosal inundación que acabó con Nueva Orleans. Imágenes de familias que aguardan en los techos el momento de ser rescatadas por los socorristas, se repiten diariamente en el mundo. Muchos de los habitantes de Louisiana sabían, por los avisos que dio el gobierno, de lo que se avecinaba, más, como ocurre en muchos casos, menoscabaron la capacidad de daño del agua desatada en niveles impensados.Cada año viene ahora con una tragedia. Nunca antes la “temporada de huracanes” había creado tal pánico entre los que viven en las costas. Parte del plan energético de Obama, a futuro, tiene que ver con la no dependencia del petróleo. En el fundamento de su gobierno está la intención de reducir paulatinamente esa dependencia, a través de programas consolidados de apoyo a la industria automovilística híbrida.De la mano de Al Gore, quien se atrevió a revelar al mundo su “verdad incómoda” con respecto al desastre que se avecina si las superpotencias no hacen lo necesario ahora, Obama entiende perfectamente cuál es la responsabilidad de los Estados Unidos. Galicia pudo superar el mal momento del ‘Prestige’, y ya olvidamos la colosal mancha de petróleo en el Golfo de México. Se espera ahora que Santa Marta vuelva a ser, dentro de unos años, la tina azul del Caribe.

VER COMENTARIOS
Columnistas