¿Cuál Pacífico?

Octubre 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Colombia gasta anualmente miles de millones en ‘lobby’ para ser aceptado como un país con presencia comercial, importante, en el Pacífico. Los vemos diariamente en los medios y a través de los eventos que se programan, principalmente en Cali, para atraer la atención comercial del mundo.Sin embargo, Colombia no hace parte del pacto que Estados Unidos quiere cerrar antes de diciembre de este año, para ingresar en la liga mayor de naciones del Pacífico.El pacto, denominado Acuerdo de Asociación Transpacífico, pretende eliminar un 80% de aranceles, lo que tendrá impacto directo en una zona que representa el 40% de la economía mundial.Para nuestra sorpresa, no existimos ahí. Al inicio de esta semana se reunió el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en la isla de Bali, en Indonesia. En el evento participaron Estados Unidos, Canadá, Japón, México, Australia, Nueva Zelanda, Perú, Chile, Vietnam, Malasia, Singapur y Brunei. El informe de prensa anota: “Estados Unidos es objeto de presiones para suprimir barreras a las importaciones de productos políticamente sensibles, como azúcar, lácteos, calzado y ropa. A cambio, otros miembros del pacto asumirían nuevas reglas para el comercio digital, mejorarían las condiciones laborales de los trabajadores y la protección medioambiental…”.Entre nosotros, el mercurio de la minería ilegal envenena los ríos, el salario de los trabajadores formales es precario y se pondera la explotación salvaje, por encima de la preservación de recursos vitales como el agua.Preocupa además que después de tantos años continuamos en la misma situación que avistó en la vía al puerto, Abdul Bashur, soñador de navíos. Hace veinte años, tomaba 1 hora y 40 minutos llegar a Buenaventura desde Cali; hoy, con todos los puentes, túneles nuevos, ramales que le han salido a la vía, un viajero puede estar satisfecho si hace el tránsito en 3 horas. Una fila interminable de camiones lo espera en el camino; ello sin contar las escaramuzas mineras, el acecho de la guerrilla.No tenemos una vía rápida al mar, todavía; Buenaventura no cuenta con un aeropuerto internacional, no obstante las propuestas que se han hecho para abrir pista en terrenos adecuados y no en la lejana selva donde hoy se encuentra el precario terminal. Ecuador tiene un muelle exclusivo para el banano, y El Callao y Antofagasta, son lujos de puerto, comparados con el nuestro. Pacífico, además, no es sólo Buenaventura; es también Tumaco, Bahía Solano, donde Colombia podría tener otros puertos eficientes.Algunos se alegran con las cinco o seis torres nuevas que se levantan hoy sobre la miseria de Buenaventura, con un nuevo malecón, pero ello no es suficiente. No existimos en el Pacífico del mundo.A las obras viales para facilitar el movimiento de carga, al mejoramiento del terminal marítimo, a la compra de nuevas grúas y contratación de dragas, ha hecho falta voluntad política para ingresar el puerto en niveles dignos de educación, de empleo. Es urgente atender a la población civil con fórmulas efectivas para construir sociedad y convivencia. Con una de las tasas de desempleo más altas de la república y con el flagelo de una delincuencia creciente, Buenaventura no puede ser sólo un nido de narcotraficantes, paramilitares, bandas criminales, pandillas, frentes guerrilleros.Del Pacífico del mundo hacen parte 21 naciones, con cerca de 3.000 millones de habitantes que representan algo más del 50% del PIB universal. Según la declaración de Bali, se aspira a que en el 2020, todas las regiones del planeta con ventana a este mar, estén unidas. Es menester repensar a Buenaventura y ejecutar ahí un Plan Marshall que lo saque definitivamente de la iniquidad y el olvido.

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