Casanova revalorado

Casanova revalorado

Noviembre 17, 2011 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

“Si nos vamos a matar, matémonos a besos, y no usemos otro tipo de armas…”, le dice Giacomo Casanova a una de sus amantes en las memorias que tituló ‘Historia de mi vida. Casanova está de moda otra vez, por quienes consideran que fue un buen poeta opacado por su vida licenciosa. La imagen del ‘aventurero italiano’ que inventaba loterías en París, “esa ciudad donde reina la simulación”, el mismo que se paseaba por los salones de Europa con una peluca empolvada y joyas de noble orfebrería, amante furtivo de marquesas, condesas, monjas, fugitivo por los techos de Venecia y cautivo en la Cárcel de los Plomos, se aficionó a las ciencias ocultas; fungía como arúspice, experto en quiromancia, cartomancia y el Tarot de los Bohemios.Una de las primeras referencias serias a la literatura de Casanova la escribió Stephan Zweig. Su libro de memorias es también un delicioso catálogo de viajes; de los españoles dijo que vivirían en el paraíso terrenal si trabajaran; “pero son perezosos”, acotó. Casanova prefirió escribir en francés, pues consideraba que el italiano no era lengua conocida en el mundo. Era un sibarita, alguien que gastaba todo en una cena, en la atención para alguna noble en la que había fijado su poder seductor. Contrataba coches, servidumbre, pasteleros en Milán para agradar a su doncella; en una cena, podía llegar a degustar hasta 50 ostras, generosamente regadas con veinte botellas del mejor champán.Terminó su vida como bibliotecario de un palacio venido a menos; ya viejo y en el olvido, quiso relustrar sus imaginarios blasones, pero ya nadie se acordaba de él. Guardaba, celosamente la ropa que lo había hecho célebre, casi toda hecha sobre medidas por prestigiosos sastres italianos, con telas de Lyon y linos de Irlanda.Había nacido como Giacomo Girolamo Casanova, un 2 de abril de 1725, en la que entonces era la República de Venecia. Algunos historiadores aseguran que fue también agente secreto al servicio de esa ciudad de mercaderes.Por sobre todo, al leer el libro, uno se entera que fue un caballero galante; en sus memorias, escribe con franqueza, aunque no de manera descarnada o vulgar, acerca de cada una de sus 132 conquistas. ‘Histoire de ma vie’, se lee hoy como un catálogo de costumbres del Siglo XVIII, en lo referente a la aristocracia y la burguesía, específicamente, en cuyas fiestas fue célebre. Casanova conoció a Juan Jacobo Rosseau, al feo y cínico Voltaire, a Madame Pompadour, sacerdotisa de ágapes históricos y reina de la intriga, al talentoo Mozart y a su enemigo, el adolorido Salieri, a Catalina II de Rusia. Hijo de comediantes, a temprana edad tradujo un pentámetro latino y, con la tutoría de un abad, estudió medicina, filosofía, ciencias, Derecho canónico.Empezó su vida como fraile, a los 21 años, al servicio del Cardenal Acquaviva; dentro de la orden, destacado en Corfú y Constantinopla, inicia su vida de escarceos amorosos. Casanova fue masón y le interesó la Cábala. Obsesionado por la vida cortesana, inventó para sí un título de nobleza. Se hacía llamar ‘Chevalier du Seingalt’. Condecorado por el Papa Clemente XIII, embelesó a Federico II El Grande de Prusia, quien le ofreció la comandancia de su regimiento de cadetes.En 1771 escribió el libro ‘Lana Caprina’, por el que las feministas de hoy lo hubieran odiado. En este volumen, teorizó acerca de la posibilidad de que “el razonamiento femenino, esté condicionado siempre por el útero…”

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