Talantes liberal y conservador

Noviembre 22, 2015 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Más que simples discusiones personales, los continuos enfrentamientos entre el Ministro de Salud y el Procurador son la manifestación de dos concepciones radicalmente distintas sobre la intervención del Estado en la organización la sociedad y en la vida de los ciudadanos. El Estado liberal y tolerante contra el Estado conservador y confesional.Los casos son conocidos. La regulación de la Eutanasia y el derecho a morir dignamente, la legalización del aborto y el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, el uso de la pastilla del día después, el matrimonio y la adopción por parejas del mismo sexo, o el más reciente, la autorización del uso de la marihuana con fines medicinales.Son temas espinosos que tocan los principios y convicciones de las personas y, en varios casos, sus creencias religiosas. Ese es precisamente el quid del asunto, porque es indiscutible que no se puede obligar a ninguna mujer a que aborte, ni a un enfermo a que pida el suicidio asistido, ni a un abstemio que se emborrache o fume marihuana. Pero ¿debe el Estado impedir o prohibir que lo hagan quienes tienen otras creencias y desean hacerlo?El talante conservador gusta de un Estado confesional donde se impongan a todos los ciudadanos las creencias y principios religiosos predominantes, sean estos cristianos o islamistas. Si la Biblia o el Corán condenan el aborto o la eutanasia, los herederos de la Inquisición o los talibanes luchan para que el Estado adopte esa prohibición como ley universal, y los más extremistas no dudan en quemar los libros que los contradicen o apedrear a quienes la incumplen.El talante liberal, por el contrario, cree en un Estado pluralista y tolerante que no interviene en las creencias ni en las decisiones de la vida privada, y donde ni siquiera las mayorías tienen el derecho de imponer sus principios religiosos a toda la sociedad. Esa es la postura que, de la mano de las sentencias de la Corte Constitucional, ha adoptado y defiende Alejandro Gaviria como Ministro de Salud en los temas de la polémica.Pero la posición del Ministro no es la del neoliberal que trata de minimizar la intervención del Estado a toda costa, sino la del liberal socialdemócrata que es intervencionista cuando se trata de defender los derechos de la población. En su caso, para defender el derecho del acceso a la salud.Por eso no le tembló la mano para intervenir imponiendo controles de precios a las multinacionales farmacéuticas que, gracias a la libertad de precios del gobierno de la confianza inversionista, vendían sus medicamentos a precios exorbitantes; por eso ha propuesto que se pongan impuestos a las bebidas azucaradas que desestimulen su consumo y aumenten los recursos para la salud.Ha sido intervencionista también para exigir a las EPS y a las IPS que garanticen el servicio de salud, o para oponerse a las presiones nacionales e internacionales interesadas en el negocio apoyando la suspensión de las fumigaciones con glifosato, por su impacto negativo sobre la salud.El moderno Estado social de derecho conjuga la tolerancia y el respeto a las creencias particulares y la no intervención en las decisiones que solo atañen al individuo, con la intervención activa para limitar las desigualdades y garantizar los derechos sociales y económicos de todos, en especial de los más vulnerables.* * *Coletilla: el neoliberal y conservador no acepta que el Estado se meta en el bolsillo de los ciudadanos pero si en su bragueta y sus panties. El liberal socialdemócrata defiende todo lo contrario

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