Réquiem por la industria colombiana

Octubre 07, 2012 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

En el último número de su revista mensual Anif presenta un interesante artículo sobre el proceso de ‘Desindustrialización’ en Colombia, es decir, la forma como el sector industrial ha ido perdiendo cada vez más peso e importancia en la economía.Las cifras son contundentes. La participación de la industria en el PIB se redujo a la mitad, bajando de un máximo del 25% en los años 70 al 12,6% del año pasado. De forma similar el empleo generado en la industria pasó de ser el 25,4% del total nacional en la década de los 70 a sólo el 13% en los últimos años.Es interesante analizar cuándo se dio esta pérdida. Para Anif, “la verdadera década perdida en materia de producción industrial resultó siendo la de los años 90, pues dicha participación cayó del 22% al 14% (una caída de 8 puntos en una década)”. Se confirma así el impacto tan negativo que tuvo la ‘apertura’ de los 90 sobre la industria.Según el estudio, la velocidad con que se ha dado este proceso de desindustrialización lo diferencia de lo ocurrido en los países desarrollados, donde también la industria ha perdido participación, pero porque ha sido sustituida por las enormes innovaciones tecnológicas y el desarrollo del sector de servicios. En Colombia, por el contrario, la explicación apunta a la ‘Enfermedad Holandesa’, es decir la abundancia de divisas originadas en el auge minero-energético que ha inducido una enorme revaluación del peso que reduce la competividad de la industria frente los productos extranjeros.No hay duda de que el sector minero es cada vez más importante en la economía: entre 1970 y el año pasado su participación en el PIB pasó del 2,6% al 7,7%, y en las exportaciones del país pasó del 10% al 70%. Pero la poca generación de empleo en ese sector también es evidente, pues sólo pasó del 0,4% al 1,2% del empleo total en ese período.La conclusión del estudio de Anif es correcta pero incompleta. La abundancia de divisas en Colombia no se explica sólo por el aumento del volumen y el precio de las exportaciones de petróleo y carbón. El mismo estudio reconoce que este gran aumento de exportaciones no ha sido suficiente para reducir el déficit en la balanza de pagos, que se ha mantenido por encima del 2% del PIB; es decir que en el comercio de bienes y servicios son más los dólares que salen que los que entran al país.Entonces tiene que haber otras fuentes de ingreso de divisas que produzca la revaluación, y estas son los ingresos de capitales y el lavado de dólares del narcotráfico. De hecho a principios de los 90, cuando se dio la mayor desindustrialización, el déficit externo llegó a ser el 5,5% del PIB, y la revaluación de la tasa de cambio se produjo por la equivocada apertura de la cuenta de capitales que permitió el ingreso de toda clase de dineros, hasta de los de origen lícito. Hoy, la industria sigue amenazada porque se persiste en el error de no querer imponer ningún tipo de controles a los flujos de capitales.Otro corolario importante para la política económica es la necesidad de aumentar la participación del Estado en los ingresos de las exportaciones mineras. Dice Anif que cuando el gobierno es un gran receptor de estos recursos, por ser el propietario exportador o porque impone elevada tributación en la fuente, se pueden reducir y controlar los efectos de la Enfermedad Holandesa. El aumento de las regalías mineras es indispensable para que sobreviva la industria colombiana.

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