Republicanos contra Trump

Republicanos contra Trump

Mayo 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Donald Trump está a un paso de ser proclamado como candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos lo cual, paradójicamente, hasta ahora es un motivo de gran complacencia para sus contendores liberales del Partido Demócrata, pero de consternación, preocupación y pánico dentro de las filas republicanas, en particular entre los sectores más conservadores de ese partido.La satisfacción de los demócratas con la candidatura de Trump no es, por supuesto, porque lo vean cercano a sus principios o políticas. Muy por el contrario, la mayoría de las propuestas de Trump son el polo opuesto de las demócratas, y las posiciones racistas, xenófobas y machistas del multimillonario repugnan no solo a las personas liberales y progresistas sino también a conservadores e independientes, civilizados y tolerantes.Son precisamente las ‘trumpeadas’ contra los mexicanos, los árabes o las mujeres, para no mencionar sino las más conocidas, las que generan optimismo entre los demócratas porque saben que son rechazadas por gran parte del electorado, y que contra esas posturas votarán la mayoría de los latinos, los afrodescendientes y muchas mujeres.En el lado republicano esas posturas no disgustan tanto, pues aunque son más radicales no están muy alejadas de la línea tradicional de ese partido. Lo que critican a Trump es que no es un verdadero conservador sino que es un oportunista liberal neoyorquino infiltrado dentro de las filas del glorioso partido de Reagan y Bush. No les faltan razones a los ultraconservadores del Tea Party y sus secuaces para esta crítica. Recuerdan sus columnistas que Trump estuvo registrado en el Partido Demócrata durante muchos años, que apoyó con millonarias donaciones las campañas de políticos liberales como Nancy Pelosi y, lo más grave, que ha estado en contra de sacrosantos principios de ese movimiento, inclusive en esta campaña.Trump tuvo la osadía de oponerse a Bush hijo cuando lanzó la guerra contra Irak y en un reciente debate con su hermano Jeb Loo los acusó de mentirosos sobre la existencia de armas de destrucción masiva que justificaron esa guerra. En materia de política internacional el multimillonario se ha declarado neutral en el conflicto palestino-israelí y ha criticado los intentos de imponer por la fuerza el modelo democrático occidental en el Medio Oriente. Jeb Bush acaba de declarar que no votará por Trump en las próximas elecciones.También en cuestiones internas los conservadores ven a Trump como un traidor a sus principios. No le perdonan que sea tibio en su condena al aborto, y que apoye a la agencia federal que defiende ese derecho de las mujeres, ni que sus propuestas para el sistema de salud pública sean tan parecidas, a las de Obama; incluso lo acusan de ser más ‘socialista’ al proponer un sistema como el canadiense. También lo acusan de estar en contra del dogma central del Tea Party, que es la reducción del tamaño del Estado, y de favorecer políticas intervencionistas y proteccionistas.En contra de todas estas críticas Trump es el favorito de las bases del partido republicano y derrotó de manera contundente a Ted Cruz, el más radical defensor de las políticas ultraconservadoras. Para explicar este resultado los mismos medios conservadores lo acusan de populista, demagogo y hasta de fascista.Esto ha provocado una profunda crisis y ruptura en el partido Republicano, a punto tal que varios de sus líderes más representativos además de Bush, han manifestado que tampoco votarán por Trump. Lo que sigue manteniendo la cohesión de ese partido es la política de reducir impuestos a los más ricos, donde no hay diferencias.

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