Protestas sociales en 2016

Enero 17, 2016 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Además de las múltiples complicaciones que se vaticinan para este año que comienza en materia económica y política, o precisamente por ellas, se puede pronosticar que el 2016 va a ser un año bastante agitado en materia de protestas y movimientos sociales.De acuerdo con los detallados registros que desde hace 4 décadas llevan los investigadores del Cinep sobre esta materia, el 2013 ha sido hasta ahora el año en que el malestar social se ha manifestado más intensamente en el país con un poco más de 1.000 eventos de protesta en sus diversas modalidades: marchas, paros, invasiones, huelgas, bloqueos de vías, tomas de entidades, etc., promovidas por toda clase de grupos sociales en el campo y la ciudad.Tal como pintan las cosas, es muy probable que en este año se superen estas cifras, porque se están mezclando en un explosivo coctel factores exógenos tales como la crisis petrolera y la desaceleración de la economía, o la sequía producida por el fenómeno de El Niño, con decisiones políticas como las privatizaciones de empresas públicas o los inevitables nuevos impuestos, e intensos debates públicos como la refrendación de los acuerdos de paz.El ambiente laboral empezó el año caldeado por el aumento del salario mínimo por debajo de la inflación registrada para los estratos bajos, y se va a complicar por los despidos o la reducción de beneficios en los sectores petrolero y minero, y por el ajuste fiscal que implicará recortes en las contrataciones de personal en el sector público, tanto a nivel nacional como regional.También empezó intensa la reacción contra las políticas públicas por el amplísimo consenso nacional en contra de la equivocada venta de Isagén, y de seguro se intensificará si el alcalde Peñalosa lleva a cabo sus planes de privatizar las empresas públicas de Bogotá, o si el gobierno acoge la recomendación de los expertos de aumentar el IVA y extenderlo a productos de la canasta familiar.El fenómeno de El Niño va a generar varios movimientos de protesta: en el campo, los agricultores por las pérdidas de sus cosechas que ocasionará la intensa sequía; en las ciudades, los consumidores por el aumento de los precios de los alimentos y los ciudadanos por los forzosos racionamientos de agua; en todo el, país los ambientalistas contra la minería y demás actividades que aumentan la deforestación y aceleran el desastre del cambio climático.Pero las más grandes movilizaciones se darán, sin lugar a dudas, alrededor de los acuerdos de paz y el manejo del posconflicto. De una parte. Los discípulos del todo vale y su caudillo, férreos opositores al proceso, utilizarán todos los recursos a su alcance para tratar de que no sea refrendado en las urnas. Inclusive, de manera oportunista como lo hizo contra la venta de Isagén, apoyará otras protestas sociales para debilitar al gobierno.Por otra parte, las víctimas del conflicto, fortalecidas con la esperanza de que ahora si van a tener reparación, protestarán contra la lentitud de los resultados. Por último, la guerrilla desmovilizada iniciará su participación en la política intentando mostrar que tiene apoyo en la población civil, y que más allá del conflicto armado subsisten las causas profundas del conflicto social.No parecería un panorama alentador pero puede serlo si se firma la paz. Bienvenida sea la protesta social si las marchas, las huelgas, los paros y toda clase de movilizaciones pacíficas reemplazan la violencia, las balas y el terrorismo como los instrumentos de la protesta. Si son escuchadas se fortalecerá la democracia.

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