Opciones frente al déficit externo

Octubre 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

El déficit externo de Colombia es enorme: 19.000 millones de dólares fue el año pasado el saldo negativo de la Cuenta Corriente de la balanza de pagos, que registra todo el comercio exterior de bienes, servicios y factores. En relación al tamaño de la economía, equivale a 5,2% del PIB y este año se espera que llegue a 5,6%, siendo el mayor de los déficits de todos los países que reporta la Oecd.Hasta ahora no ha habido crisis externa porque a pesar del tamaño del hueco en las cuentas externas, este ha sido financiado con ingresos de capital por la misma cuantía, e incluso superiores. Como no hay ninguna garantía de que en el futuro continúen flujos de capital de la misma magnitud, e inclusive ya hay signos de que están disminuyendo, es indispensable que el país tenga una estrategia para disminuir el déficit externo. Hay tres opciones para elegir.La primera es la que se utilizó para cerrar la brecha externa a finales del siglo pasado -que también era cercana al 6% del PIB- cuando con la crisis del sureste asiático se cerraron los mercados financieros internacionales y disminuyeron abruptamente los flujos de capital.La respuesta de política fue la decisión del Banco de la República de subir las tasas de interés, en un contexto de excesivo endeudamiento de los hogares y las empresas, que produjo la quiebra de los deudores (empezando por los de Upac) y del sector financiero, y condujo a la Gran Recesión de 1999 (el PIB cayó 5%). El ajuste fue doloroso pero efectivo pues las importaciones se redujeron el equivalente de 4% del PIB y se logró un superávit en el comercio exterior.La segunda opción es la que están proponiendo algunos aperturistas que no aprenden de sus fracasos. A pesar de que las importaciones han pasado del 15% al 29% del PIB, su diagnóstico es que la economía colombiana es muy cerrada y su estrategia para exportar más es ¡importar todavía más!Así como suena. Su teoría es que el aumento de la oferta de importaciones, por alguna magia económica, incrementará la demanda de exportaciones. La receta incluye bajar más los aranceles, eliminar la protección que brindan a la agricultura las franjas de precios, y firmar más TLC. No reconocen que esa estrategia, junto con una década de revaluación, fue la que generó el déficit actual.La tercera opción es una política de aumentar la oferta exportable nacional y sustituir importaciones. Es la que se plantea en el programa ‘Colombia Siembra’ de Minagricultura, o en la estrategia para la nueva industrialización propuesta por la Andi, pero que requieren el desarrollo de la llamada agenda interna aplazado desde principios de siglo.Son conocidos los requisitos para el éxito de esta opción, tales como superar el retraso en infraestructura, disminuir el costo país, eliminar los cuellos de botella institucionales, estímulos a la innovación y al desarrollo tecnológico y mantener una tasa de cambio competitiva. Es una tarea compleja, pero es la única alternativa sostenible para superar la dependencia de los hidrocarburos que nos hace tan vulnerables a choques externos.Coletilla: Un inconveniente adicional de la tercera opción es que toma tiempo en dar resultados pues es lenta la reconstrucción del aparato exportador, maltrecho después de una década de apertura hacia adentro. Por eso debe complementarse con otra estrategia, que es rezar mucho para que no haya una crisis financiera mundial que corte los flujos de capitales y nos obligue a un ajuste recesivo.

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