Liberalismo: ideas que gobiernan

Liberalismo: ideas que gobiernan

Septiembre 26, 2010 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Paradojas de la política. Las ideas liberales y progresistas fueron derrotadas en las urnas en las pasadas elecciones pero ahora son las que están gobernando, en la medida en que el nuevo Gobierno las ha incluido dentro de su programa de Unidad Nacional, y no de cualquier manera sino como los proyectos bandera de las reformas económicas y sociales con que se busca definir la orientación del Gobierno Santos.En efecto, proyectos de ley que ya han sido presentados al Congreso como el de reparación a las víctimas, el de restitución de tierras o el de estímulos para el primer empleo, no sólo beben de las fuentes más tradicionales del ideario liberal, sino que fueron parte de la condición exigida por el Partido Liberal para ingresar a la Unidad Nacional. Las otras condiciones de esa negociación no fueron puestos o cuotas burocráticas, por eso hasta ahora no hay ningún ministro ni alto funcionario que represente al Partido, sino otros proyectos que se están preparando como la reforma tributaria estructural, la reforma a la salud, o la propuesta para lograr la cobertura plena del sistema pensional. Se trata de reformas inspiradas en la convicción liberal de luchar por la reducción de la pobreza y la indigencia, de construir una sociedad más próspera para todos, es decir más justa y con menos desigualdades. Estas convicciones liberales y progresistas son compartidas por la mayoría del pueblo colombiano. No en términos de afiliación partidista porque el Partido Liberal ya no tiene las mayorías que congregaba durante el siglo pasado y que perdió por haber traicionado estos principios, pero sí en términos de inclinación ideológica como lo muestran las encuestas de opinión donde la mayoría se identifica con estas ideas.Para lograr estos objetivos, el programa del Partido Liberal aprobado en su último congreso propuso políticas que hagan posible el acceso de todos los ciudadanos a los derechos económicos y sociales que les garantiza la Constitución, sobre la base de una estrategia de crecimiento económico que combine el impulso al comercio exterior con la expansión del Mercado Interno para lo cual es indispensable aumentar los ingresos y la capacidad adquisitiva de los trabajadores; es decir, contra la tesis conservadora (desarrollista) que primero hay que crecer la torta para luego repartirla, la concepción liberal es que mejorar la distribución del ingreso es una condición esencial para la sostenibilidad del crecimiento económico.Dos ejemplos concretos de estas propuestas son precisamente la Ley de primer empleo y la de restitución de tierras. En materia de empleo la propuesta es reemplazar estímulos tributarios a la inversión que han destruido puestos de trabajo por estímulos directos a la generación de empleo formal. En cuanto al desarrollo agrícola se trata de reemplazar el ‘modelo Carimagua’ de subsidiar a grandes empresarios para que contraten jornaleros en sus plantaciones, por un modelo de Agricultura con Campesinos que parte de la distribución de las tierras confiscadas a paramilitares y narcotraficantes y fomenta los modelos de asociación entre los pequeños agricultores, en la tenencia, la producción o la comercialización.Otra paradoja de la política es que la oposición a estas reformas se ve venir es de parte de algunos representantes del conservatismo y la U, es decir de los partidos uribistas que ganaron las elecciones; por supuesto es una oposición soterrada y bajo cuerda para no perder las jugosas cuotas burocráticas que detentan en el gobierno, pero que no oculta el descontento que les produce el cambio del modelo que tanto favoreció a sus intereses en los últimos años. Por eso, como lo dijo el ministro Vargas Lleras, para el gobierno es muy importante el apoyo del liberalismo a la agenda legislativa. Tal parece que el combustible de las locomotoras del desarrollo propuestas por el gobierno es liberal.

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