La tortilla y los huevitos

La tortilla y los huevitos

Junio 20, 2010 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

“Para hacer una tortilla hay que romper los huevos” dice un refrán popular que, si se aplica a la política, hoy debe tener muy preocupado al presidente Uribe. En efecto, él le encomendó a su candidato Santos la tarea de cuidarle la gallinita Rumbo y sus huevitos, pero Santos está más inclinado a hacer una gran tortilla con huevos de todas las canastas, a la que ha llamado el Gran Acuerdo de Unidad Nacional. Este es el dilema que enfrentará Santos: o cumple el encargo de Uribe y hace un gobierno continuista para cuidarle los huevitos, o cumple sus promesas de superar la polarización del país e integrar dentro de su programa de gobierno las iniciativas de los otros partidos a los que ha invitado al Gran Acuerdo. Las dos cosas no son compatibles, así como no es posible hacer la tortilla sin romper los huevos, y entonces tendrá que decidir entre seguir el rumbo actual y pasar a la historia como un clon de Uribe, o quebrar los huevitos del uribismo y hacer un gobierno con talante y programas propios.En materia económica el ejemplo más claro de esa incompatibilidad es el de las políticas de empleo. Uribe se la jugó por la confianza inversionista y dio toda clase de subsidios tributarios y regalos a los empresarios con la esperanza de que invirtieran y generaran empleo. La inversión si se dio pero la creación de empleo no, y se consolidó un modelo de crecimiento sin empleo.Los asesores económicos de Santos han criticado las exenciones tributarias por inequitativas e inútiles, y los programas del Partido Liberal y de Cambio Radical incluyen la propuesta de una reforma tributaria que las desmonte. De manera que si Santos quiere solucionar la tragedia de millones de colombianos sin trabajo y lograr un acuerdo con esos partidos políticos tendrá que quebrar el huevito de la tal “confianza inversionista”.Algo similar sucede con la “cohesión social” de Uribe basada en incluir en el Sisbén a millones de personas que no son pobres, para comprar sus votos con programas asistencialistas como Familias en Acción o los beneficios del régimen subsidiado de salud. De nuevo los asesores económicos de Santos han sido los principales críticos de la sostenibilidad de esos programas y los partidos no uribistas han planteado reformas radicales a los sistemas de salud y educación pública, así como al régimen de pensiones. La verdadera cohesión social requiere disminuir las desigualdades extremas que existen en Colombia, rompiendo con las políticas de los últimos años que la han aumentado.Otro huevito que todavía no tiene Uribe pero que le interesa mucho conseguirlo es el del control de la rama judicial, en particular de la Fiscalía, porque de él depende el futuro y la libertad de muchos de sus funcionarios. Hasta ahora Santos ha manifestado que lo seguirá buscando, pero si quiere integrar en su tortilla nacional a Germán Vargas y a Cesar Gaviria tendrá que cambiar de posición porque estos dos dirigentes han sido enfáticos en su propósito de defender la independencia de la justicia.El ex presidente Gaviria, al anunciar su voto por Santos le pidió que rectificara el rumbo y pusiera fin a la cultura del atajo y del todo vale. Para ello les pidió a los parlamentarios liberales que “le deben dar a la nueva administración la oportunidad de encontrar un camino de autonomía, gobernabilidad y libertad del influjo de los seguidores de la administración que termina y de su jefe el presidente Uribe”. Este mensaje es el que debió haber despertado la ira presidencial y motivado los insultos telefónicos que se han filtrado a los medios, porque Uribe entendió que si se construye la tortilla del Acuerdo de Unidad Nacional se van a romper los huevitos y se va a desuribizar el gobierno de Santos.

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