La puja por El Banco Mundial

La puja por El Banco Mundial

Abril 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Por primera vez en su historia, la elección del próximo presidente del Banco Mundial (BM) debería ser un proceso de meritocracia en el que se seleccione el mejor de varios candidatos, y no se tiene que nombrar automáticamente al propuesto por los Estados Unidos, país que por más de 60 años se repartió con los europeos el control de las dos principales entidades financieras internacionales: el Fondo Monetario para los europeos y el BM para los gringos. Ese pacto ya no está vigente, y hoy cualquier país puede aspirar a dirigir esas instituciones.Si se respetaran las reglas establecidas para esta elección el nuevo presidente del BM sería un colombiano, el exministro José Antonio Ocampo, quien sin lugar a dudas es el mejor de los tres candidatos inscritos, aunque el gobierno colombiano haya sido tan mezquino y miope que decidió no apoyar la nominación que hizo un grupo de 11 países emergentes para que un compatriota compitiera por tan alta posición.Pero en la realidad la selección no será por meritocracia pues hay muchos intereses políticos e ideológicos en juego. El trasfondo ideológico de la elección se ha planteado sobretodo entre los dos candidatos de los países emergentes, el colombiano Ocampo y la nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala. Hay varias similitudes en sus trayectorias profesionales, pues los dos tienen doctorados en economía, han sido Ministros de Hacienda en sus países y funcionarios de entidades internacionales: Ocampo como director de la Cepal y subsecretario de la ONU para asuntos económicos y sociales, y Ngozi como vicepresidenta del BM.Donde se diferencian los dos currículos es en la experiencia académica y la producción intelectual. Ocampo es profesor de la Universidad de Columbia y ha publicado multitud de artículos y libros, algunos con afamados economistas como el nobel Stiglitz, por lo que es considerado una autoridad mundial en temas de desarrollo económico, mientras que en las reseñas biográficas de Ngozi sólo aparece una publicación sobre la deuda externa de Nigeria.Contra esta abrumadora evidencia, la revista The Economist apoya la candidatura de Ngozi a quien califica como una “formidable economista pública” y descalifica a Ocampo como un “burócrata internacional”. La verdadera razón de este apoyo es que Ngozi ha tenido una postura neoliberal en materia de programas de ajuste, muy en la línea del Consenso de Washington, mientras que Ocampo está en la línea de su colega Stiglitz con una visión crítica de la globalización y del papel del BM.Sin embargo, el determinante para esta elección va a ser la geopolítica. Los EE.UU. no están dispuestos a dejarse quitar ese puesto, así el candidato que han propuesto sea el menos preparado para el cargo. En efecto, Obama postuló al dr. Jim Yong Kim, un brillante médico especialista en salud pública y actual rector de la universidad de Dartmouth, pero que no tiene ninguna experiencia en financiación del desarrollo, ni en dirigir organizaciones del tamaño y la complejidad del BM, lo que ha generado fuertes críticas a esta nominación.A pesar de estas críticas el gobierno norteamericano está haciendo diplomacia de alto nivel y moviendo sus fichas para ganar la elección. Ya consiguieron el apoyo de Japón y Corea, y seguro van a contar con el de Inglaterra y Francia -este último está en deuda por el apoyo gringo al nombramiento de la exministra francesa a la dirección del FMI-, con lo cual ya tienen más del 35% de los votos y no van a tener dificultades en asegurar la mayoría necesaria.Aunque sea casi imposible derrotar al candidato norteamericano, es importante y necesario apoyar la candidatura de Ocampo, no sólo porque es un verdadero honor para el país, sino porque hay que demostrar que en los países emergentes hay personas tanto o más capacitadas que los gringos para dirigir el BM.

VER COMENTARIOS
Columnistas