La agenda internacional de Santos

Octubre 17, 2010 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

‘Lo cortés no quita lo valiente’, parece ser el adagio escogido por el presidente Santos para responder al publicitado regreso de su antecesor a la arena política, y a las señales que le está mandando el expresidente de querer poner palos en la rueda de sus principales proyectos de talante liberal como las leyes de Víctimas y de restitución de tierras. Amables palabras de agradecimiento y palmaditas en la espalda, pero firmes y reiteradas manifestaciones de una línea de acción que rompe tanto con los objetivos como con el estilo del anterior gobierno.Uno de los campos donde más se están marcando las diferencias con los ocho años pasados es el de las relaciones internacionales donde Santos ha definido una nueva agenda, está marcando un nuevo estilo para relacionarse con el mundo y ha cambiado la forma como el Gobierno adopta las decisiones de política internacional. Así lo planteó de manera muy clara en el discurso que pronunció la semana pasada en un evento académico que acabó teniendo mucho contenido político.El evento fue la invitación del expresidente Samper al lanzamiento del libro ‘Obama y las Américas: ¿Esperanza o decepción?’, escrito por destacados expertos norteamericanos. Ante una concurrida audiencia de todos los colores y matices políticos, Santos hizo una lúcida exposición de su agenda internacional.Para muchos la primera sorpresa fue ver a Santos presidiendo un evento convocado por Samper, pero el asombro fue mayor cuando oyeron al presidente reconocer y agradecer a Samper por sus aportes al manejo de la política internacional del país, en particular en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores. Lo del Gobierno de ‘unidad nacional’ es en serio, y Santos expresó su decisión de “continuar con la tradición colombiana de hacer de la política exterior una política de Estado y mantener la unidad política en las relaciones internacionales”.La agenda internacional del país durante los últimos años se apartó del multilateralismo para casi reducirse a la relación bilateral con los Estados Unidos y se concentró en los temas de lucha contra el terrorismo y los TLC. Las falencias de la diplomacia colombiana son uno de los aspectos más criticados del gobierno anterior, y Santos está decidido a corregir la plana siguiendo las recomendaciones de la Comisión Asesora.Nuestra meta, dijo, “es establecer unas relaciones internacionales modernas que nos ayuden a enfrentar exitosamente los retos del siglo XXI”. Para ello, “en primer lugar, vamos a comenzar un diálogo para enriquecer nuestra agenda con los Estados Unidos. Queremos pasar de ser receptores de ayuda a ser verdaderos socios estratégicos”. Esto no implica abandonar los temas del narcotráfico y el TLC, pero si “buscar una agenda nueva, una agenda diferente, que incluya esos temas, pero que incluya otros y darle prioridad a los otros temas”.Los temas de esta nueva agenda son varios: los ambientales, como la protección de la biodiversidad, la conservación del agua o el cambio climático; la protección de los derechos de los migrantes frente a la xenofobia de los países ricos; o los mecanismos de cooperación regional para enfrentar problemas como el drama de Haití.En cuanto a salir del modelo unipolar centrado en EE.UU, Santos planteó la necesidad de buscar nuevos socios y nuevos espacios de interacción con la comunidad internacional, con estrategias tales como buscar el ingreso de Colombia a la OECD o al foro de cooperación Así-Pacífico (APEC), y participar activamente en UNASUR “para fortalecer los vínculos con los vecinos dentro de un proceso de regionalismo abierto, de integración abierta”.Para lograr estos objetivos, Santos ha nombrado una Canciller profesional y experta en la materia, que ya está mostrando resultados como haber logrado el apoyo de 186 países para ser elegidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, incluidos los vecinos con quienes peleábamos hasta hace poco.

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