El silencio de los culpables

Mayo 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

¿Puede usted creer que en las sesiones de la Junta Directiva del Banco de la República no se analice el tema de la funesta revaluación del peso colombiano? ¿Pensaría usted que la máxima autoridad monetaria y cambiaria del país no le presta atención al desbordado crecimiento de la deuda externa privada?¿Es posible que la Junta ni siquiera discuta las recomendaciones de muchos –incluido el FMI- de imponer controles a los flujos de capitales?Increíble, pero cierto. Por lo menos si le creemos a las minutas que resumen las discusiones mensuales de la Junta y presentan el sustento de las decisiones que adopta. En medio del análisis de multitud de variables y su impacto sobre la economía, la evolución de la tasa de cambio apenas se menciona en una breve frase en algunas de las minutas, pero no en todas.Según las minutas de las 4 reuniones de este año, la Junta analizó la inflación –por supuesto-, las tasas de interés, la situación monetaria y financiera, el contexto de la economía internacional y algunas de los factores que inciden en el crecimiento como el consumo privado, el gasto del Gobierno o el comercio exterior. Todo ello para explicar sus decisiones de aumentar su tasa de interés.Llama la atención que en la última reunión si hay una mención escueta a “la apreciación reciente del peso”, pero no incluida dentro de los factores de riesgo que pueden afectar la economía. Para los directores tampoco representa un riesgo que según los últimos datos disponibles, la deuda externa privada de corto plazo haya pasado de US$3.400 a US$8.500 millones entre enero del año pasado y febrero de este año, o que el total de la deuda externa privada aumentó US$11.000 millones en ese período.¿Cómo explicar este silencio? Es difícil de creer que personas tan conocedoras de la economía y con el soporte de un muy calificado equipo de técnicos, desconozcan la incidencia de la tasa de cambio, no sólo sobre el sector productivo, sino también para el manejo de sus políticas. En un estudio del Gerente Técnico del Banco publicado esta semana se afirma sin ambages que “la tasa de cambio representa uno de los más importantes canales de transmisión de la política monetaria en una economía abierta”.Tampoco es factible que de la memoria de los directores se hayan borrado los errores de sus antecesores en los años noventa cuando permitieron la revaluación y el crecimiento explosivo de la deuda externa privada, haciendo tan vulnerable al país que, cuando sobrevino la crisis financiera internacional, produjeron en Colombia la mayor recesión de toda la historia. El estudio mencionado así lo reconoce cuando afirma que “La fragilidad financiera de la economía se agudiza cuando la tasa de cambio está desalineada.”Es lógico suponer que en las reuniones de la Junta sí se discuten los temas cambiarios. De hecho en el comunicado de prensa de la última reunión se dijo que “la Junta decidió extender su programa de compras de reservas internacionales. Para ello efectuará compras diarias de al menos US$20 millones diarios hasta al menos el 17 de junio de 2011”, pero en las minutas de la reunión ni se menciona esta decisión ni las razones por las que la tomaron.Tal vez el silencio de las minutas se deba a que las discusiones sobre la revaluación y los controles de capitales son tan intensas, y las opiniones tan encontradas, que se prefiera no hacerlas públicas. Sería una buena noticia que no haya consenso al interior de la Junta sobre la aparente indiferencia del Banco frente a la revaluación, porque es posible que algún día los disidentes ganen la batalla para bien del país. Pero por transparencia la opinión pública tiene el derecho a conocer esos debates.

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