El Dólar y el Sapo

El Dólar y el Sapo

Febrero 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Es muy conocida la historia del sapo y del agua hirviendo. Si se pone un sapo en una olla de agua hirviendo, dará un salto para salir de ahí, chamuscado pero vivo. Pero si lo ponen en agua tibia que se va calentando poco a poco hasta hervir, el batracio termina cocinado sin darse cuenta.Es lo que está pasando en la economía colombiana donde el sapo hervido son los productores nacionales y el agua calentándose es la tasa de cambio que en 10 años ha subido poco a poco de 0,33 a 0,56 centavos de dólar por un peso (es decir que ha bajado de $3.000 a menos de $1.800 por un dólar); una subida de temperatura del 66%.El argumento de quienes están tranquilos con un precio del dólar alrededor de $1.800 es que los productores colombianos no deben buscar competir en los mercados internacionales con base en la tasa de cambio. El corolario de esta premisa es que quienes insisten en la devaluación del peso son unos dinosaurios proteccionistas que quieren defender a una industria y una agricultura ineficientes y poco competitivas.De acuerdo a los libros de texto, en parte tienen razón. Porter enseña que competir con base en precios es una estrategia perdedora, y también se sabe de la importancia que tienen para la competitividad factores tales como la infraestructura, la educación o la calificación de la mano de obra, en los que Colombia no está bien.Pero la realidad es diferente a las teorías. La verdad es que en la última década los productores nacionales han sido muy eficientes en reducir costos (léase despedir trabajadores) para aumentar su productividad y poder seguir compitiendo aún con menores márgenes de utilidad.En el 2004, cuando en 18 meses el dólar pasó de $2.960 a $2.400 (una revaluación del peso del 23%), los productores nacionales se adaptaron al brusco ajuste y siguieron compitiendo. Lo mismo en el 2005 cuando la revaluación fue del 5,7% y el dólar llegó a $2.280. En el 2006 tuvieron un respiro pues la tasa de cambio se mantuvo casi quieta, pero en el 2007 hubo otra revaluación del 12% y el dólar cayó hasta $2.000, pero la industria y la agricultura colombiana siguió apretándose el cinturón para competir.Con la crisis financiera del 2008 el dólar se fortaleció temporalmente, pero en el 2009 volvió a los niveles de dos años atrás. Desde ese momento la revaluación ha sido lenta pero permanente y el peso se ha fortalecido otro 13% hasta llegar a la tasa de cambio actual de $1.780.Ante esta realidad es falso afirmar que los productores nacionales han tratado de competir gracias a la tasa de cambio. Lo han hecho a pesar de la revaluación, pero no todos lo lograron y a lo largo del camino fueron quedaron cadáveres de sapos hervidos con menos resistencia a la subida de temperatura.Cada vez es más intenso el clamor de los sapos que hasta ahora han sobrevivido a la revaluación del peso y el Gobierno trata de responder con medidas puntuales como aumento de aranceles para unos sectores, prohibición de importar sombreros ‘vueltiaos’, precios de sustentación para algunos productos agrícolas, refinanciación de deudas para los cafeteros, etc.Es como tratar de echarles crema para las quemaduras pero dejarlos en el agua hirviendo, cuando lo que se necesita es bajarle la temperatura al agua y llevar el dólar por lo menos hasta $1.950 pesos como dijo el Ministro de Hacienda, y ojalá un poco más alto.

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