De los monopolios, ¡líbranos señor!

De los monopolios, ¡líbranos señor!

Septiembre 23, 2012 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

El único Monopolio bueno es el juego de mesa de ese nombre, con su compra y arriendo de propiedades, sus cartas de ‘casualidad’ y su cárcel sin hacinamientos; además es el único monopolio que regala plata, los $200 que se cobran cada vez que se pasa por ‘salida’. Todos los demás monopolios son, como los cigarrillos, perjudiciales para la salud, y cuando son inevitables deben ser muy estrechamente vigilados y regulados por el Estado.Por eso es importante que en la próxima subasta para asignar la franja del espectro electromagnético que se usará para la nueva tecnología de Internet móvil (4G) el gobierno imponga condiciones que no permitan que se consolide el cuasi monopolio que tiene Claro-Comcel en el mercado de telecomunicaciones. Más aún, la subasta es la oportunidad para debilitar esa posición dominante y permitir que haya más competencia en el mercado para beneficio de los usuarios.No es sólo la opinión de unos cuantos analistas. Es un imperativo legal. Nuestra Constitución establece que “el espectro electromagnético es un bien público inenajenable e imprescriptible sujeto a la gestión y control del Estado. Para garantizar el pluralismo informativo y la competencia, el Estado intervendrá por mandato de la ley para evitar las prácticas monopolísticas en el uso del espectro electromagnético.” (Art. 75).Tampoco es una opinión de socialistas nostálgicos para acabar con el mercado libre. En los EE.UU., país capitalista por excelencia, se han tomado medidas muy radicales contra los monopolios: hasta 1984 la compañía AT&T controlaba casi toda la telefonía local y de larga distancia, y en ese año, bajo el gobierno Reagan, se le ordenó que se dividiera en 7 compañías regionales, independientes y con diferentes dueños.El resultado fue muy bueno para los consumidores. Entraron nuevos operadores, se incrementó la competencia, bajaron las tarifas y se desarrollaron nuevos servicios. Es como si acá a Claro se la obligará a dividirse y vender parte de su operación a otros operadores.En Colombia, desde los 90 la política oficial ha sido muy proactiva y eficiente en acabar los monopolios regionales que tenían en las telecomunicaciones las empresas públicas de las respectivas ciudades, y el de la antigua Telecom a nivel nacional. Eso ha sido bueno para los usuarios.Pero esa política también estuvo influenciada por la ideología neoliberal de reducir el Estado y acabar con las empresas públicas, de manera que se tomaron medidas desatinadas que les dieron privilegios injustificados a los operadores privados y redujeron el valor del patrimonio público. Por ejemplo, en 1998 para que ETB y EPM pudieran ser ofrecer el servicio de larga distancia tuvieron que pagar 150 millones dólares cada una por la licencia; en el 2003 el gobierno le dio gratis la licencia a Comcel y Movistar para que fueran operadores nacionales con el 03. Luego en el 2004 el gobierno le otorgó a Comcel, de manera gratuita y sin subasta, una franja adicional del espectro, para que pudiera ampliar sus servicios.Otro caso de ayuda a operadores privados fue la aprobación de recursos del presupuesto nacional para capitalizar a Coltel, empresa en la que es mayoritaria la española Telefónica, que así vio fortalecida su posición para competir con empresas públicas como ETB, UNE y Emcali.Por estos errores de política, la conveniente ruptura del monopolio público en telecomunicaciones (que era sólo regional) ha llevado a un monopolio privado nacional. En la subasta de 4G el gobierno tiene la posibilidad de compensar esos errores, dando condiciones preferenciales a las empresas públicas para que se fortalezcan y puedan competir contra el monopolio.

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