Consecuencias del voto en blanco

Julio 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Ante el susto que tienen los politiqueros tradicionales de que el voto en blanco triunfe en las elecciones para remplazar al destituido gobernador del Valle, están tratando de disuadir a los ciudadanos indignados, que no queremos votar por ninguno de los candidatos con argumentos -políticos y jurídicos- sobre la presunta inutilidad del voto en blanco.El raciocinio político es que con el voto en blanco se está favoreciendo al candidato del PIN-MIO, es decir del destituido gobernador Abadía y del convicto exsenador Martínez, porque se le quitan votos a Ubeimar Delgado, el político conservador candidato de la gloriosa ‘Unidad Nacional’ (para quien no lo recuerde, es la misma ‘unidad’ que aprobó en el Congreso el engendro de reforma a la Justicia).Ese riesgo existe porque los votos del PIN-MIO no son votos de opinión, ni por programas o propuestas, sino votos de una maquinaria electoral con mucha plata. Pero es un riesgo pequeño porque no hay mucha diferencia entre los dos candidatos. Además, los partidarios de Ubeimar deben responder por qué rechazaron ese mismo argumento cuando, en las elecciones pasadas, se les dijo que mantener la candidatura conservadora era contribuir al triunfo del PIN-MIO en cabeza del también destituido gobernador Useche. Así sucedió y Ubeimar recibió su recompensa siendo uno de los tres testigos de la posesión de Useche.El argumento jurídico también es engañoso y falaz. Dicen que el voto en blanco es inútil porque para ganar necesitaría obtener la mitad más uno de los votos (es decir la mayoría absoluta), lo cual es imposible. Hasta el periódico El País repitió en su titular de primera página este aserto, que no es cierto, pues tan sólo se necesita que los votos en blanco superen a los de cualquiera de los candidatos, lo cual si es posible y obligaría a repetir la elecciones con otros candidatos.El error de este argumento proviene de una mala lectura de la Constitución. Es cierto que la reforma constitucional del 2003 sí estableció que se debían repetir las elecciones “cuando los votos en blanco constituyan mayoría absoluta en relación con los votos válidos”. Pero esta norma fue modificada en la reforma del 2009, que dejó la redacción vigente del artículo 258 de la Constitución así: “Deberá repetirse por una sola vez la votación (…) cuando del total de votos válidos, los votos en blanco constituyan la mayoría”. Es decir, ¡eliminó el requisito de que fuera absoluta!Esta es la norma vigente y es falso que la Corte Constitucional la hubiera declarado inexequible. La eliminación del requisito de la mayoría absoluta no fue un error accidental que se le hubiera pasado al bien remunerado secretario del Senado. Fue una decisión expresa del Congreso, y así quedó consignado en el informe de ponencia para el primer debate.Los ponentes criticaron que se exigiera la mayoría absoluta para el voto en blanco y propusieron “que al voto en blanco se exija una mayoría ‘simple’ para tener plenos efectos. Esta propuesta sería un paso importante en la consolidación de la expresión de la voluntad popular, toda vez que se convertiría en una sanción ciudadana, clara y directa, contra las formas de corrupción, uso indebido del principio de representación, e inconformismo generalizado frente a las opciones que le presenten”.Este ‘espíritu del legislador’, que es obligatorio tenerlo en cuenta cuando se interpreta una norma, parece haber sido escrito para las elecciones del Valle donde muchos ciudadanos queremos protestar contra la corrupción, no nos sentimos representados por los barones electoreros del departamento y estamos inconformes con los candidatos inscritos. Por eso votaremos en blanco, y aunque no ganemos dejaremos una constancia para la historia.

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