Apertura del año económico

Enero 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

En materia económica el 2011 abre con varias medidas anunciadas por el Gobierno en los últimos días del año pasado. Dos de las más trascendentales son la definición del salario mínimo y la ampliación del impuesto al patrimonio, medidas que indican la intención de cambiar el modelo económico imperante en los últimos años, pero que también muestran el arraigo que todavía tienen las ideas tradicionales.Con un aumento del salario mínimo de 3,4% el Gobierno trató de distanciarse un poco de la posición de los empresarios, que no quisieron subir su oferta más allá del 3%, pero fue tan pequeña la diferencia que acabó siendo sólo simbólica, con lo cual el nuevo discurso económico se quedó sólo en intenciones.En efecto, es un importante avance conceptual que dentro de los motivos del Gobierno para definir el ingresos mínimo de los trabajadores se incluya la necesidad de incrementar su poder adquisitivo, y reconocer que esto favorece el consumo interno y dinamiza la demanda.En este enfoque, más keynesiano que neoliberal, el salario no se ve sólo como un costo de las empresas ni como el precio de la mercancía trabajo, sino como determinante de la demanda agregada. Entonces, el incremento del salario no es un obstáculo a la creación de empleo, sino por el contrario un estímulo a la producción y, por esta vía, al enganche de nuevos trabajadores.Sin embargo, la realidad se quedó muy lejos de la teoría, y el pírrico incremento de $17.500 mensuales no será suficiente para estimular la demanda, sobre todo con la alzas que ya están autorizadas en varios componentes básicos de la canasta familiar, y las que se van a dar en el grupo de alimentos por causa del desastre invernal. Es contradictorio que los precios de los bienes y servicios regulados por el Estado estén creciendo cerca del 7% anual, y el salario mínimo sólo la mitad. Así no se estimula la demanda. Para sólo citar un caso, el aumento autorizado en el pasaje en buses urbanos fue de $100, es decir que un trabajador que haga dos viajes diarios tendrá que pagar $6.000 más al mes. El 40% del aumento de su salario se le irá en los pasajes más caros que tendrá que pagar, de manera que no le quedará para pagar los aumentos en todo lo demás y deberá reducir todavía más su consumo.En lo que si ganó el año el Gobierno fue en la forma como decidió financiar las inversiones necesarias para hacer frente a la destrucción del invierno, mediante la ampliación del impuesto al patrimonio que es una medida de claro talante liberal y progresista.El primer mensaje acertado que está enviando con esta decisión es que estas inversiones serán adicionales a las ya incluidas en el Plan de Desarrollo, y por lo tanto que se necesitan recursos nuevos para financiarlas. Si el propósito fuera sólo sustituir gastos, recortando otros proyectos para dar cabida a las obras de reconstrucción, no necesitaría nuevos recursos.El segundo acierto fue decidir que el esfuerzo tributario para financiar estos gastos lo debían hacer los colombianos más pudientes. Hubiera podido acudir a otros impuestos, como un aumento del IVA que es muy regresivo o, como en el caso del terremoto del Eje Cafetero, el 4 x 1.000 o gravamen a los movimientos financieros que lo paga toda la población. Pero no lo hizo y en su lugar puso a pagar impuesto de patrimonio a aquellos colombianos cuya riqueza esté entre 1.000 y 3.000 millones de pesos, y aumentó la tarifa para patrimonios superiores. La esperanza para el 2011 es que las ideas progresistas lleguen a ser las predominantes en la orientación de la economía. Así podremos tener un feliz año para todos los colombianos.

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