Antiuribismo vergonzante

Antiuribismo vergonzante

Noviembre 21, 2010 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Paradojas de la opinión pública. ¿Cómo explicarse que en las encuestas, las mismas mayorías que hace unos pocos meses estaban de acuerdo con las políticas de Álvaro Uribe, hoy respalden y aprueben que Juan Manuel Santos esté haciendo lo contrario? ¿Por qué ha aumentado el número de colombianos que piensan que las cosas en el país van mejor que en el gobierno del que se decía que era irremplazable?Los cambios en la opinión pública no se refieren a asuntos de poca monta sino a temas que fueron los más característicos del estilo y la orientación conservadora del gobierno de Uribe, tales como las relaciones con Chávez, la ley de reparación a las víctimas, la devolución de tierras a los campesinos desplazados, o las relaciones con los partidos de oposición y las altas cortes de la Justicia.Según la última encuesta de Napoleón Franco, son contundentes las mayorías que aprueban que Santos haya cambiado radicalmente el rumbo del país en estos aspectos. Chávez pasó de ser el enemigo público número uno a ser mi “nuevo mejor amigo”, y el 84% está de acuerdo con este manejo. Uribe se opuso a la Ley de reparación de víctimas, y los uribistas en el Congreso lo siguen haciendo soterradamente, pero el 75% de la opinión la apoya. Uribe y ‘uribito’ impulsaban el modelo Carimagua de darles la tierra a los grandes empresarios, pero el 95% de la gente apoya lo que está haciendo Juan Camilo Restrepo para devolverles la tierra a los despojados por la violencia.Lo más sorprendente es que sólo el 36% de la gente hoy se considere uribista, y que solo un porcentaje similar (37%) apruebe que el ex Presidente siga interviniendo en la política del país. Es decir que la gran mayoría de los colombianos preferirían que desconectara el twitter de Uribe.Entre las muchas interpretaciones que se han dado a esta monumental voltereta de la opinión pública una que me ha parecido muy novedosa y acertada fue la que planteó Humberto de la Calle en el programa Hora 20. La hipótesis es que en el país existía una especie de ‘antiuribismo vergonzante’, que no se atrevía a criticar en público pero que ahora decidió salir del clóset con los nuevos aires que se respiran.Esta explicación coincide con lo que venían mostrando las encuestas desde hace unos tres años: que la imagen y la popularidad de Uribe seguía siendo muy alta, pero que al mismo tiempo la mayoría de la gente desaprobaba y rajaba la gestión de su gobierno y sus ministros. Perece que seguíamos como en las épocas de la Pola: “Viva el rey, abajo el mal gobierno”.Dentro de la misma tradición de los refranes españoles, ahora es “a rey muerto, rey puesto”. Entonces quienes no estaban de acuerdo con temas como el manejo de las relaciones internacionales del país, o con el estilo camorrista y pendenciero del ex Presidente, o con que el gobierno siguiera dando la mayor parte de la torta a los de arriba y sólo las migajas a los de abajo, ahora dicen de frente que les gusta el cambio de rumbo que le está dando al país el nuevo gobierno.La anterior hipótesis habría que complementarla diciendo que también hay un ‘antisantismo vergonzante’, minoritario si se quiere, pero lo hay. Son aquellos congresistas de la U y el Partido Conservador que, sin decirlo de frente, están poniendo palos en la rueda a los proyectos de ley que son la clave del nuevo rumbo que se le quiere dar al país, como la ley de víctimas, la ley de tierras o el estatuto anticorrupción. Lo triste es que en algunos casos esta oposición es sólo por razones burocráticas, porque con la unidad nacional los hermanos godos han perdido una parte de los puestos que tenían.

VER COMENTARIOS
Columnistas