Agricultura a la turca

Septiembre 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

El turista curioso que visita a Turquía y se anima a ir más allá de los aeropuertos y las grandes ciudades para recorrerla por tierra se encuentra con un paisaje rural totalmente distinto al de Colombia que plantea muchas preguntas sobre las características del modelo de desarrollo agropecuario de ese país y en particular las políticas oficiales para el sector rural.La primera es la intensidad en el uso de la tierra. En un recorrido de más de 2.500 km por el centro de la península de Anatolia y la costa occidental sobre el mar Egeo, se observa que la casi totalidad de la tierra plana y del pie de loma está cultivada, mientras que las parte bajas de las montañas están llenas de árboles frutales y olivos, mientras que en las partes medias y altas hay una impresionante actividad de reforestación. Lo que es muy escaso son las tierras dedicadas a la ganadería.Las estadísticas oficiales confirman lo que se ve desde las carreteras: Turquía tiene cerca de 40 millones de hectáreas cultivables de las cuales el 52% están dedicadas a cultivos transitorios y permanentes y el 37% a pastos y ganadería (sobre todo en el oriente del país). En Colombia, con un área disponible similar, menos del 15% está dedicada a la agricultura.La característica más sorprendente que se observa en el campo turco es el pequeño tamaño de las fincas y los cultivos: la gran mayoría son pequeñas parcelas de menos de una hectárea, y lo más impresionante es que no hay una sola cerca que divida las parcelas. El paisaje rural es el de grandes extensiones con miles de pequeñas parcelas de cultivos sin ninguna división entre ellos.Estas dos particularidades se derivan de la tradición y las costumbres islámicas en las que el respeto a la propiedad del vecino es mandamiento sagrado y la división de las granjas entre los hijos es un proceso inevitable por las leyes de herencia.Como consecuencia el 80% de las propiedades rurales tiene menos de 10 hectáreas y ocupan el 43% del área; 16% de las fincas tienen entre 10 y 100 hectáreas con un 52% de la tierra y solo un 0.15% de los propietarios tienen parcelas de más de 100 hectáreas y solo poseen el 5.2% de la tierra. Es un sector rural de pequeños y micro productores.En contra de quienes creen que el modelo del pequeño campesino es ineficiente y poco productivo, con esa estructura de propiedad y producción Turquía es toda una potencia agrícola a nivel mundial. Es el primer productor del mundo de duraznos, higos, avellanas y granadas; el segundo productor de melones, garbanzos y pepinos, y está en los primeros lugares en la producción de tomates, lentejas, pistachos, cebollas, aceitunas, tabaco, azúcar de remolacha y algodón.Según la Oecd, Turquía es uno de los pocos países del mundo que es autosuficiente en materia alimentaria y un gran exportador de productos agrícolas, y lo ha logrado no con enormes y poderosas agroindustrias sino con sus millones de pequeños campesinos que representan más del 25% de la fuerza laboral turca.Por supuesto, estos pequeños campesinos están sostenidos por organizaciones cooperativas de producción, crédito y comercialización, una gran provisión de bienes públicos (como infraestructura y riego) y fuertes políticas públicas de apoyo al sector rural, tales como subsidios, precios de sustentación, crédito abundante y barato y barreras a las importaciones, porque el objetivo de la política agrícola es el bienestar de los campesinos.Muchas lecciones para aplicar al caso colombiano que deberán esperar a próximas columnas.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad