Raúl Hache

Raúl Hache

Febrero 26, 2018 - 11:55 p.m. Por: Mario Fernando Prado

Pasado mañana jueves en un emotivo acto, la Sociedad Colombiana de Arquitectos hará más que un homenaje, un acto de reconocimiento a Raúl Hache Ortiz, probo profesional setentón que sigue tan campante, como Johnnie Walker, ejerciendo incansable e indefinidamente su pasión profesional que ha sido una de las tres razones de su fructífera existencia.

Jesuita de colegio y de universidad, la fiebre bogotana le duró tan solo 4 escasos años, residenciándose después y por sécula en su Cali natal a la que le está dejando el legado imperecedero de sus múltiples diseños que van desde el premiado edificio de la otrora FES, las clínicas Valle del Lili y de Oftalmología, las Universidades Icesi y Javeriana, el Centro Comercial Centenario, los Hoteles Dann y Estación (remodelación), las sedes de Tecnoquímicas y la CVC, los edificios de oficinas Centro XX y Siglo XXI, las obras más emblemáticas de la Constructora Meléndez, y como dicen en esta época electoral, faltan datos de otros municipios y de cientos, por no decir miles de obras nacidas de su fértil imaginación y de su prodigioso lápiz, aquí y en el exterior.

Una de las muchas características de Raúl Hache ha sido su modestia y su buen humor. profesor de las universidades Javeriana y Los Andes en Bogotá, profesor y decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Valle, no ha abandonado la cátedra y sigue aún enseñando como docente de diseño de la Javeriana de Cali.

Junto a prestigiosos arquitectos como Tician Papachristou -insigne profesional del equipo de diseño del famoso Marcel Breuer- Manuel Lago Franco, Germán Samper Gnecco, Rogelio Salmona, Jaime Cárdenas y Juan Marchant entre muchos otros, conformó grupos interdisciplinarios con loables resultados.

Pero más allá de su exitoso ejercicio profesional, Raúl Hache ha sido un cultor de la amistad y del humor, a veces negro pero siempre con un toque caliviejudo de perversidad y maledicencia que lo hace -como dicen las señoras- aún más encantador.

Precisamente y dentro del acto del jueves, Raúl Hache presentará su libro Ladrillo a ladrillo en el que trató de recopilar sus mejores proyectos con comentarios de sus colegas Álvaro Thomas Mosquera, Germán Samper, José Manuel Abello, Elly Burckhardt, Francisco Ramirez, Marcela Muñoz, Alvaro José Díaz, José Leopoldo Cerón asi como de Javier Gonzalez S.J., Hugo Lora Camacho, Martín Wartenberg y Carlos Jorge Garcés Eder, entre otros, quienes dan un testimonio de gratitud y de afecto.

Decía al comienzo de esta nota que Raúl Hache ha tenido tres pasiones en su vida, una de ellas la arquitectura. La otra sus dos hijos: María Paula, arquitecta como su padre de quien heredó la habilidad para el diseño con una gran sensibilidad, y Bernardo, artista plástico que tiene el honor de exhibir sus obras en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y ser el único colombiano al que la Tate Gallery de Londres le ha comprado para su colección privada una serie de sus dibujos, y la última, su esposa Patricia y sus hijos, al igual que los nietos de sus dos matrimonios.

Por lo anterior y por mucho más, es que Raúl es sin duda un monumento a la vida, a la perseverancia y a la superación.


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