Justicia con las propias manos

Justicia con las propias manos

Abril 23, 2018 - 11:55 p.m. Por: Mario Fernando Prado

El video es atroz, degradante y denigrante. Repugna. Mi comentario inicial fue “hasta dónde hemos llegado”. Avergüenza. Indigna...

Se trata de una filmación en vivo y en directo de un grupo de ciclistas que está azotando a un mozalbete que iba a robarle la bicicleta a un deportista de esos que suben a la carretera al mar. De alguna manera, el ladrón fue sorprendido in fraganti y lejos de llamar a la Policía para que tomara cartas en el asunto, el grupo decidió hacer justicia con sus propias manos y hasta con sus propios pies.

Trompada va, trompada viene. Patadas van, patadas vienen. La escena es dramática: el ladrón yace en el suelo completamente indefenso. Tiene la cara desfigurada y le sangra. A lo sumo trata de proteger su rostro con sus manos.

Cada miembro del grupo de ciclistas “le da su merecido”. Hay sevicia. Ira. Descontrol. La golpiza va acompañada de palabras de grueso calibre. Uno de ellos incluso le pisa las manos como queriéndosela fracturar.
El ladronzuelo llora. Pide perdón. Suplica que no más. Pero el ataque continúa y le prohíben que vea quienes le están castigando...

Ya van tres escenas similares que he visto en las últimas semanas. En ellas también, se ‘hace justicia’ con las propias manos y en una, un policía por poco también es agredido por la turba enardecida.

La justificación que dan los agresores es que están aburridos con el roba-roba permanente que se padece en nuestras calles y que no puede seguir ni ignorándose ni explicándose a base de estadísticas para demostrar que estos delitos están disminuyendo.

Por otra parte, se sabe y se requetesabe que de nada sirve aprehender a uno de estos ladrones porque hay la percepción de que a la vuelta de la esquina lo sueltan ya sea por falta de pruebas o porque simplemente no hay a dónde llevarlos pues ya no hay más espacio en los centros de reclusión que están hacinados.

Entonces, dicen los vengadores, la única forma de reprender a tales antisociales es dándoles pata y garrote “para que aprendan” porque según afirman “la Policía y la Justicia tradicional no sirven para nada”.

Prácticas como la mencionada son inaceptables en un Estado de derecho en donde las leyes deben amparar a las gentes de bien. Pero “si esas leyes y esa justicia no cumplen su función, ¿qué otro camino le queda a uno?”, me espetó un ciclista indignado...

Pero lo más grave es esto: los ladrones de Terrón Colorado han lanzado la consigna de vengar los atropellos cometidos contra ese distinguido miembro de su organización enfrentándose con todos los ciclistas que se aparezcan por sus lares, porque “el que a cuchillo mata a cuchillo muere”, razón por la cual la Policía ha debido colocar uniformados en todo el trayecto para evitar que esto suceda . Así es como estamos.

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