ANI, por ahí no era

ANI, por ahí no era

Agosto 07, 2017 - 11:55 p.m. Por: Mario Fernando Prado

Anda sacando pecho la “despistada” Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, al multar -luego de habérsele dicho una y mil veces que por ahí no era la cosa- a una empresilla de papel, clavándole la multa de 300 y pico de millones de dólares por haber “incumplido” como concesionaria de la vía férrea a Buenaventura.

Y aquí, como unos tarados, estamos aplaudiendo semejante decisión que no solamente llegó tarde, sino que recayó no en quien debía, sino en quien se utilizó como un payaso para hacerle el quite a la ley, porque las cosas fueron así en esta crónica de un ‘tumbis’ anunciado: hace ya unos años este Gobierno le entrega la concesión de la operación del tren a la multinacional y megamillonaria Trafigura Impala, luego de que a la anterior empresa, Ferrocarril del Oeste, no le cumplieron la promesa de darle unos recursos para poner a marchar el tren desde y hacia Buenaventura. Así las cosas, la empresa Suiza hizo unas altas inversiones hasta que se “mamaron” de la operación y abandonaron la concesión argumentando problemas para desarrollar su trabajo.

Pero como sabían que se les venía una multa de 50 millones de dólares, se valieron de tinterilladas y retorcidos jurídicos para evadir compromiso, vendiendo o endosando o regalando, o como se llame, el contrato -lo cual estaba expresamente prohibido- y sin autorización expresa de la ANI, entregaron el negocio a una empresa cuasi liquidada, con un capital de 3 millones de pesos llamada Talleres Ferrocarril de Antioquia, la cual recibió la concesión a sabiendas de su imposibilidad para cumplir los términos del susodicho contrato.

Ello fue denunciado y advertido en mis columnas de los diarios El País y El Espectador y replicado por estos y otros medios. Incluso, el director de la ANI, Luis Fernando Andrade visitó a Sirirí quien le alertó de la jugarreta que se traía entre manos Trafigura que, olímpicamente se lavó las manos y dejó todo tirado en manos de una empresa que nunca operó el tren, que esta vendiendo activos que no son de su propiedad y que dejó en la calle a más de 120 trabajadores a los que no les pagan desde hace varios meses.

Sin embargo, la flamante ANI, y aún a sabiendas de que a quien debía multar era a Trafigura Impala y que Talleres Ferrocarril del Pacífico no tenía en que caerse muerto, le clava la multa por incumplimiento, multa que nunca jamás le pagarán porque además -lean esto- tampoco sacó la póliza de cumplimiento que se exige para estos casos.

Esto pues, huele muy mal: la ANI favoreció a Trafigura -¿Por qué y para qué?- imagínenlo los lectores, permitió y toleró la entrada de la empresa paisa y ahora nos sale con la cínica multa. Y aquí son varios los que han aplaudido tal ilícito, tal burla, tal desfachatez. Nadie se ha dado cuenta de la tumbada de que ha sido víctima el Valle del Cauca, que en últimas es el perjudicado porque otra vez se enredó el transporte por ferrocarril hacia el Pacífico.

Tiene que existir alguna de las tantas ‘ias’ que pululan en este país para que investigue, inculpe, juzgue y condene a la ANI por permitir semejante burla y favorecimiento a una multinacional que urdió semejante estropicio de seguro con la complicidad de la cuestionada empresa que ni rajó ni prestó el hacha.

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