¿Y nuestra región?

Febrero 10, 2017 - 10:27 a.m. Por: María Eugenia Lloreda

Los vallecaucanos tenemos sentimientos encontrados respecto a la gestión del gobierno que termina. Sin duda el balance general es satisfactorio, pero el regional es agridulce. El gobierno quedó en deuda con el suroccidente colombiano. Tareas pendientes y necesidades manifiestas reclaman la atención urgente del próximo gobierno hacia nuestra región.Los intereses de la región Pacífica no han sido la prioridad del Gobierno Nacional. Si bien existe consciencia sobre la importancia estratégica de la región para el país, lo cual queda demostrado con la firma de tratados de comercio y de inversión con países del Asia, el Gobierno se olvidó que sólo resolviendo los problemas atávicos del suroccidente colombiano podrá Colombia aprovechar la ventana hacia el Pacífico. La inseguridad, el narcotráfico, la guerrilla y la corrupción se han apoderado de la región. Una manifestación de ello es la dramática situación de orden público en el Cauca. Los guerrilleros vienen hostigando continuamente municipios y corregimientos del departamento y los desplazamientos masivos de campesinos han vuelto a aumentar. Es incomprensible cómo en gran parte del país la seguridad democrática ha dado tan buenos resultados, mientras en el Cauca, los esfuerzos para acabar con la presencia guerrillera han sido insuficientes. Por su parte, la pobreza y la situación de orden público en Buenaventura son alarmantes. Mejorar las condiciones de vida de la población, combatir el crimen y el narcotráfico, así como modernizar el puerto para volverlo más eficaz y disminuir los problemas de corrupción, son tareas impostergables del próximo gobierno. Lo anterior, sin embargo, no es óbice para que el Gobierno se comprometa con la construcción del puerto en Bahía Málaga. El medio ambiente no puede ser un impedimento, cuando un puerto de aguas profundas en el Pacífico es imprescindible. Colombia debe aprender a construir puertos con un criterio de desarrollo sostenible como lo hace la mayoría de países desarrollados. Este es el reto del futuro, y el país debe asumirlo con responsabilidad y decisión para que puedan convivir el desarrollo económico y la biodiversidad que nos caracteriza.Otro tema preocupante es la política en el Valle del Cauca. El surgimiento de movimientos políticos poco transparentes, los escándalos de corrupción y la presencia de dineros ilícitos en las elecciones, han tenido efectos devastadores en el sistema político regional. Los vallecaucanos nos sentimos impotentes ante el poder que han adquirido estas fuerzas y resentimos la indiferencia del Gobierno Nacional y el apoyo a algunos líderes políticos del Departamento condenados o cuestionados. El nuevo Presidente debe ayudarnos a renovar el liderazgo político vallecaucano, para así rescatar los valores tradicionales de nuestra comarca. Si bien tenemos una deuda de gratitud con el gobierno saliente, sentimos que quedaron tareas pendientes que se deben asumir con prontitud y eficacia. Se necesita un plan integral de desarrollo del Pacífico que permita a Colombia prepararse para entrar en esta parte del mundo, donde se encuentran las grandes oportunidades de crecimiento y progreso económico.

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