Una mirada franca

Agosto 23, 2010 - 12:00 a.m. Por: María Eugenia Lloreda

El Gobierno acaba de revelar los detalles del proyecto de ley para crear y formalizar empleos, el cual busca otorgar exenciones tributarias a la generación de empleo y no a la adquisición de activos como venía sucediendo en los últimos años. La iniciativa fue bien recibida por los colombianos, pues el desempleo ha alcanzado niveles alarmantes y según los críticos, las exenciones al capital han desincentivado la creación de nuevos puestos de trabajo. Con este cambio de enfoque se teme que el Gobierno decida eliminar las controversiales zonas francas. Zonas creadas con el objetivo de atraer nueva inversión mediante beneficios tributarios tales como una tasa de impuesto de renta del 15%, y exenciones en el pago de aranceles e IVA para la importación de bienes y servicios. En contraprestación, los empresarios, dependiendo del tipo de zona franca, se comprometen con un monto mínimo de inversión y de generación de empleo. Las zonas francas no son un invento colombiano. La precursora fue China, cuyo modelo de desarrollo costero se basó en la propagación de estas zonas. Además existen aproximadamente 3.500 zonas francas en 130 países. En este escenario, tener un régimen franco ya no es una opción, sino una obligación si se quiere estar al mismo nivel de los demás países en desarrollo en atracción de capital extranjero. Según los críticos, las zonas francas han favorecido a las grandes empresas y a ciertas regiones del país; también han ocasionado el marchitamiento de las empresas ubicadas en el territorio nacional y no han resultado en la inversión y el empleo esperados. Críticas sin fundamento en la realidad.Los beneficios del régimen se han extendido por todo el territorio nacional. Hoy en día existen zonas francas en aproximadamente 15 departamentos del país. Además, han beneficiado a las medianas y pequeñas empresas; el 75% de las empresas declaradas zona franca son pymes. Y en cuanto al marchitamiento, es decir, el traslado de empresas instaladas en territorio nacional a zona franca, existe un fuerte control por parte de la Dian en el cumplimiento de los requisitos de reinversión. Respecto a los montos de inversión y la generación de empleo, es muy pronto para determinar el impacto real. Más de 81 zonas francas bajo el nuevo régimen están en proceso de constitución o aún no han realizado la inversión, pues tienen tres años a partir de la declaratoria para hacerla y crear los puestos de trabajo a los cuales se comprometieron. Por lo tanto, los beneficios del régimen sólo se verán en cuatro años como mínimo.Pero más allá de lo anterior, estas zonas no se pueden analizar únicamente desde el prisma del incentivo al capital. Son un instrumento mucho más complejo, que si bien promueve la adquisición de activos, lo hace como vía para estimular el empleo. Además, no se puede afirmar de manera generalizada que las exenciones al capital no generan trabajo. Está demostrado que atraen nueva inversión, uno de los mecanismos más eficaces para crear empleo. Frente a este panorama, ojalá el nuevo gobierno no se deje llevar por una mirada de corto plazo, y entienda que las zonas francas son un instrumento idóneo para la generación de trabajo, y así, lejos de eliminarlas, siga promoviéndolas para que inversionistas extranjeros conviertan a Colombia en una plataforma exportadora hacia el resto del mundo.

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