La sonrisa de un niño

Agosto 09, 2010 - 12:00 a.m. Por: María Eugenia Lloreda

Edison Yépez tenía diez años cuando recibió un balazo en la columna vertebral. Fue un accidente que lo dejó postrado físicamente y en total incertidumbre. La solidaridad de los empleados de una empresa hizo posible internarlo en el Hospital Infantil Club Noel de Cali y luego enviarlo a Estados Unidos, donde estuvo en tratamiento varios meses. Esa fue la semilla de la Fundación Casa Colombia que nació en 1982 para ayudar a niños de bajos recursos en educación, nutrición, y salud, siendo esta última el programa bandera a través de jornadas médico-quirúrgicas, que tratan las más complejas patologías transformando la vida a miles de niños, en particular del suroccidente colombiano. Niños con problemas ortopédicos, oftalmológicos, odontológicos, auditivos, con malformaciones físicas tanto en la columna como en las extremidades. Niños con impedimentos que no les permiten funcionar de manera independiente, destinados a morir temprano o a una vida de exclusión y soledad, blancos de las burlas y el rechazo de la sociedad, e incluso de su propia familia. Son niños que llegan a Casa Colombia remitidos por instituciones de la red hospitalaria. También llegan en respuesta a las jornadas preventivas que realiza la fundación en barrios marginados de Aguablanca. Si tienen seguridad social, la entidad guía a la familia para que el Estado responda. Si la EPS no actúa, busca brindarle la atención médica necesaria, incluyendo procedimientos quirúrgicos con especialistas colombianos y extranjeros. Dada la complejidad de las cirugías de columna y ortopedia, prestigiosos médicos estadounidenses destinan sus vacaciones, dos veces al año, para venir a Cali y Buga, a operar a cientos de niños. No sólo lo hacen de manera gratuita, sino que cubren sus pasajes y traen consigo los insumos y costosos implantes. Llevan 20 años viniendo. Lo único que los motiva es su amor por estos niños y su deseo de ayudarles. Las jornadas médicas de los extranjeros han sido posible gracias al apoyo que Casa Colombia recibe de varias fundaciones nacionales e internacionales como ‘Healing the Children’, ‘Silver Service Foundation’, ‘Spine Hope’, ‘A Leg to Stand On’, la Unidad de Apoyo Social de la Valle del Lili y la Fundación Mariana Hoyos, entre otras, así como de los hospitales San José de Buga, Club Noel y la Fundación Valle del Lili, que prestan sus salas de cirugía y brindan la logística necesaria. Las cifras son dicientes. Se han realizado 34 jornadas médicas de ortopedia, 15 de columna y 73 mixtas. Como resultado, por problemas ortopédicos se han atendido 7.241 y operado 1.194 niños; por columna hay 722 atendidos y 143 operados, y 8.331 procedimientos quirúrgicos pediátricos realizados, principalmente de tipo odontológico y de otorrinolaringología. Además, dada la complejidad de algunas patologías, muchos deben someterse a varias cirugías y a un seguimiento por parte de la fundación, que los acompaña hasta concluir el tratamiento. Pero más allá de estos logros, lo más sorprendente es la manera como Casa Colombia consigue la mayoría de sus recursos económicos. Los empleados de varias empresas vallecaucanas autorizan que se les descuente una contribución de su nómina, así sean dos mil pesos mensuales, para aportar a la fundación. Un apoyo módico, insignificante para algunos, pero capaz de regresarle a un niño la esperanza perdida.Casa Colombia es una de tantas fundaciones ejemplares del Valle del Cauca, que nos regresan la fe en la solidaridad humana. Qué diferente sería nuestra realidad si diéramos algo de lo poco o mucho que tenemos para devolverle la sonrisa a un niño.

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