Encrucijada en Yumbo

Octubre 04, 2010 - 12:00 a.m. Por: María Eugenia Lloreda

El desarrollo industrial en nuestro país se ha hecho de manera desordenada, sin respetar las normas urbanísticas y ambientales más básicas. Con el fin de organizar el crecimiento industrial, el Gobierno emitió el Decreto 3600 de 2007, mediante el cual limitó la construcción en zonas rurales a un 30% del territorio. Si bien la norma era bien intencionada, resultó perjudicando a muchos municipios del país, particularmente al municipio de Yumbo.El desarrollo industrial en Yumbo se ha realizado en zona rural, y por lo tanto, el mencionado Decreto prohíbe que las empresas instaladas en Yumbo puedan seguir construyendo, dado que ya se copó el límite del 30% definido en la norma. Esto pone en jaque a muchos inversionistas extranjeros y locales que quieren expandirse y legalmente no pueden hacerlo.La situación resulta absurda, sin duda, pues Yumbo en la práctica no es una zona rural, sino una zona urbana e industrial, que no ha sido declarada como tal, por conveniencia del Gobierno Municipal ante la dificultad de abastecer con servicios públicos a las empresas instaladas. Conscientes de esta realidad y, además, ante la urgente necesidad de utilizar territorio rural de bajo costo para construir vivienda social, el Gobierno Nacional ha decidido emitir un nuevo Decreto mediante el cual pretende aumentar el porcentaje de construcción de ciertas zonas rurales que se encuentran altamente desarrolladas, denominándolas áreas de consolidación industrial.Si bien esta es la mejor respuesta a los problemas de expansión de las empresas en municipios como Yumbo, no resolverá el desorden urbanístico de dichos municipios. Y es que en Yumbo, como en otras zonas rurales del país, se ha creado un sistema insostenible, según el cual el Gobierno Municipal otorga licencias de construcción predio a predio sin estar obligado a suministrar servicios públicos, y los industriales pagan impuestos pero se ven abocados a instalar ellos mismos las redes de servicios públicos.Para acabar con este sistema, la solución no es crear un área de consolidación industrial en zona rural, sino cambiar la naturaleza misma del territorio de rural a expansión urbana. Esto obligaría al municipio a proveer de servicios públicos a todas las empresas instaladas en el municipio, y así le otorgaría el derecho de cobrar los impuestos respectivos. Esta solución sin embargo tiene sus bemoles, pues implica demoras y posibles dificultades en los planes de expansión de las empresas instaladas.Primero la CVC debe aprobar esta reclasificación, para lo cual ha puesto múltiples trabas de índole ambiental que no tienen un verdadero asidero legal. Y segundo, al convertirse Yumbo en zona de expansión urbana, los empresarios que deseen construir deberán presentar sus respectivos planes parciales, cuya aprobación también es engorrosa. Aún así, convertirse en zona de expansión urbana es el mejor camino para el futuro de Yumbo. Las licencias predio a predio desaparecerían, y darían lugar a una planeación conjunta de varios empresarios con el fin de desarrollar sus predios. El interés particular tendría entonces que ceder al interés general, y esto redundaría en un desarrollo urbanístico armonioso que en últimas beneficiaría al municipio, a los empresarios y lo más importante, mejoraría la calidad vida de los habitantes de Yumbo y de todos los empleados que día a día trabajan en este conglomerado industrial.

VER COMENTARIOS
Columnistas