¿Y de los ‘millenials’ qué?

¿Y de los ‘millenials’ qué?

Junio 01, 2017 - 11:45 p.m. Por: María Elvira Bonilla

Un estudio de las preferencias académicas para darles trabajo a los llamados millenials -los menores de 33 años- que en Colombia son cerca de 12 millones de jóvenes, refleja bien el mundo en el que estamos y hacia el cual avanzamos con pasos firmes frente a la estupefacción de unos cuantos.

Los millenials no son fáciles de encasillar. Por un lado son informales, desapegados, desprendidos, desarraigados, fieles a sus instintos; inmediatistas y cambiantes; toman decisiones sobre la marcha; no saben de causas ni de compromisos a fondo y renuncian fácil a cualquier propósito que no consiguen sostener en el tiempo; les preocupa más la suerte del planeta Tierra en el que van a vivir que la de sus vecinos, los seres humanos a quienes les aplican la lógica individualista de que cada quien lidie con las cartas de sus baraja.

No resisten autoridad ni presiones y se alimentan de entusiasmos y experiencias vivenciales más que de reflexiones o pensamiento porque el reposo o el silencio sin un celular o pantalla de computador al frente les resultan insoportables; de allí quizás la pasión por la música como el gran conector mucho más que la palabra a la que definitivamente poco le creen.

Sus intereses a la hora de escoger una carrera universitaria, que en muchos casos viven también como otra experiencia en la vida más que como una ruta de formación para la vida laboral. El trabajo se va simplemente resolviendo el camino sin mayor planificación ni metas en un mundo que poco los contiene, en el que prima el disfrute más que el esfuerzo y donde la mezcla de talentos se vuelve el gran diferenciador.

Una actitud vital que podría decirse que está casi que en contravía a los títulos académicos que las empresas consideran más atractivos para contratar a los recién graduados, y cuya mirada rígida deja por fuera las dinámicas creativas que han revolucionado la productividad convertidas en generadoras de riqueza como son la tecnología y el entretenimiento.

La hipervaloración de las supuestas disciplinas asociadas a las finanzas 60,4%; contabilidad 59,7%; administrador 59,7%; programador - ciencias de la computación 50,7%; ingeniero mecánico 48,6%; administrador de sistemas de información 46,5%; sistemas de información 46,5%; logística / cadena de suministros 43,8%; ingeniero electrónico 39,6%; economía 38,9%, muestran que el tejido humanista, tan valorado en otros tiempos, va quedando sepultado en nuestras sociedades.

En la escala de la formación prevista en la oferta laboral no marcan disciplinas asociadas a las humanidades, ni a las ciencias sociales, ni a las artes cuando estas debían estar a la base de la formación de cualquier profesional que busque como punto de partida no sólo una comprensión mejor del mundo en que se vive sino el desarrollo de sensibilidades que forman parte constitutiva del alma humano.

Esta tendencia pobre y limitada, pragmática y simplificadora tan generalizada en la formación de los millenials ha traído como resultado la aterradora llegada de un personaje como Donald Trump a dirigir el país más poderoso del mundo. Un presidente que divide el mundo entre exitosos y fracasados, dependiendo del dinero acumulado como país o como individuo y que aplica el CVY -como voy yo- hasta para decidir el futuro de la vida en planeta.

Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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