Se soltó el voto

Se soltó el voto

Mayo 31, 2018 - 11:50 p.m. Por: María Elvira Bonilla

Lo mejor de las elecciones del domingo fue la desfondada de las maquinarias que habían logrado engrasar la llave de Germán Vargas Lleras y Juan Manuel Santos durante más de ocho años en el poder.
Parecía una locomotora infalible con todo calculado: Ministerio del Interior para asegurar relacionamiento con la clase política, seguido por el de Vivienda con las casas gratis, un programa que movió billonarios recursos y favoreció al sector financiero y el dinámico sector de la construcción, planillados posteriormente para apoyar la candidatura de Vargas Ll. Las prebendas santistas para pavimentarle la autopista electoral del 2018 a Vargas incluyeron el manejo desde la Vicepresidencia del sector de la infraestructura con la libertad de quitar y poner ministros, frentear contratistas y moverse autónomo por el territorio dando órdenes con chequera ajena y participando de cuanta inauguración de obra se programara.

Con este sólido apoyo desde la Casa de Nariño, al que se suma una ampulosa financiación con la que floreció la soberbia del candidato al presentarse en la Registraduría con la aplastante cantidad 5,5 millones de firmas que respaldaron la inscripción por el movimiento ‘Mejor Vargas Lleras’, con lo que buscaba una toma de distancia del partido Cambio Radical para sacudirse los 23 políticos judicializados de su colectividad.

Pero la gente no le creyó. Y quedó frustrada la intención de aumentar la base social a pesar de los recorridos regionales sellando alianzas para llenar plazas que al final no le respondieron en las urnas. Ni siquiera, y a pesar del apoyo del santismo a través del Partido de la U y de los barones conservadores, logró preservar los mismos 2.136.000 votos que obtuvo su partido Cambio Radical en las listas y pasó raspando el umbral, con un 7%, arriesgando incluso la reposición de votos.

Conclusión, los tiempos de la esclavitud electoral forzada por dineros y chantajes, articulada a la estructura de poder regional y nacional van quedando atrás y la gente empieza a votar con independencia, con criterio, con libertad. La clase política demostró el domingo que definitivamente ya no pone Presidente y que, por el contrario, puede movilizar a más de medio país en su contra.

Con un presupuesto de $3 mil millones, menos de la cuarta parte de sus contendores, Fajardo logró 4.600.000 votos, buena parte de opinión. Electores libres, muchos jóvenes que empiezan a participar, y que también acompañaron a Gustavo Petro para permitirle pasar a la segunda vuelta con 4.800.000 sufragios, también escapados de las maquinarias.

El mundo y muy especialmente el mundo de las comunicaciones ha cambiado. Los resultados mostraron el poder de los canales digitales que permiten que el candidato se relacione directamente con los electores sin necesidad de intermediación. Petro y Uribe -quien puso sus 5 millones de seguidores al servicio del candidato de su partido Centro Democrático- son los magos, pero Fajardo no se quedó atrás. El resultado fue un aumento de electores y disminución de la abstención a un 47%, de casi 5 puntos. La gran prensa tradicional cada vez deja de pesar más para que el ciudadano con acceso libre a la información decida, y en esto el comportamiento de la población de Bogotá fue diciente. Señales todas de que el voto finalmente parece haberse soltado.

Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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