Mirándonos el ombligo

Mirándonos el ombligo

Noviembre 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

La política en Estados Unidos y las manifestaciones sociales en buena parte de los países europeos atraviesan momentos cruciales y de enorme interés. Las elecciones norteamericanas que terminaron con la reelección de Barack Obama expresaron el cambio social que se ha venido dando, en el que el reelecto presidente ha mostrado su capacidad de interpretar esa nueva sociedad norteamericana que se ha formado aceleradamente en los últimos 30 años. Y que está marcada por una palabra: la diversidad.Diver sidad étnica, de creencias, de costumbres y pluralidad cultural. Atrás quedó el mundo ideal de los Wasp (blancos, protestas y anglojones) representado políticamente en el actual Partido Republicano y en Mitt Rromney a la cabeza con sus estereotipos de gringos blancos rubios y ojiazules, individualistas y fanáticos religiosos. Obama y el Partido Demócrata han sabido interpretar la nueva realidad norteamericana conformada por una mezcla de blancos, con afrodescendientes, emigrantes latinos y asiáticos. Pero también por hombres y mujeres con opciones sexuales distintas a las convencionales, jóvenes laicos respetuosos de los distintos cultos religiosos que no confunden las creencias individuales con los comportamientos sociales; por miles de mujeres independientes, para quienes la familia ya no es el único pivote existencial. Estos grupos considerados en otros tiempos como minorías, junto con miles de emigrantes de países pobres cuyo trabajo es la base económica urbana y rural del país, fueron la fuerza social y política determinante en la reelección de Obama. Las dos culturas que empiezan a pesar son las de los latinos y los asiáticos. Los primeros vienen de una cepa católica y los segundos, Confuciana, que contrasta con la base protestante de corte individualista de los anglosajones. Para unos y otros, el Estado y las estructuras sociales, especialmente las comunitarias y familiares, son definitivos y por tanto se conectan sin dificultad con las propuestas de Obama frente a la necesidad de la intervención del Estado en temas cruciales para asegurar un equilibrio social, sin desconocer la fuerza de la iniciativa privada. Son sectores que buscan ser incluidos con todos sus derechos en el país que como emigrantes han ayudado a construir con trabajo honrado y tareas tan duras como silenciosas.En Europa también se avizoran remezones sociales. Millones de ciudadanos se movilizaron en Italia, España, Francia, Grecia pidiendo replantear el esquema de ajuste económico impuesto a sus gobiernos por las grandes economías que mandan en el mundo. Huelgas generales de trabajadores y gente del montón que se expresaron pacíficamente en la calle para obligar a los líderes del mundo a repensar el modelo que han querido imponer y que simplemente ya no funcionó.Entre tanto la política colombiana continúa enfrascada en los agravios personales entre quienes copan el escenario: el expresidente Uribe y el presidente Santos. Una batalla de frases y twiteres cargada de ofensas y traiciones en la que hacen el coro escuderos de nuevo y viejo cuño. Mal ejemplo para una dirigencia que actúa al ritmo de la coyuntura, sin convicciones ni grandes propósitos, que insiste en mirarse al ombligo atrapada por un personalismo sin perspectiva.

VER COMENTARIOS
Columnistas