Mi personaje del año

Mi personaje del año

Diciembre 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Lo digo sin dudarlo, nadie me produce más admiración que Pepe Mujica. No el Presidente de Uruguay, sino Mujica, el ser humano. Ese señor viejo con unas alas enormes, como lo llamaría García Márquez si lo hubiera conocido. Conmueve con su presencia, con sus frases de sabio de la tribu cargadas de experiencia, reflexión y humildad. Tiene la fuerza rotunda de decir lo que piensa y actuar en consecuencia. Cree en lo que dice y hace lo que dice. Para quienes no lo han seguido, Mujica se puede definir a sí mismo, su pensamiento y sus convicciones a través de las frases que ha pronunciado en sus cuatro años de vida pública como Presidente del Uruguay, un país que gobernó sin dejar su chacra ni su viejo volkswagen y de donde salió más sabio de como llegó. Recojo aquí algunas de las frases que más me han impactado y que definen la calidad de ser humano que es Pepe Mujica a quien basta ver para aprenderle. “No soy más que un viejo lleno de sueños y esperanzas que no vive de nostalgias, ni de recuerdos, sino de porvenir. Solo soy un luchador contra la injusticia”.“No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivo con lo justo para que las cosas no me roben la libertad”.“Libertad es tener tiempo para vivir lo que nos motiva”.“Si tú quieres cambiar no puedes seguir haciendo lo mismo”.“La vida no es solo recibir, es dar. Por muy jodido que estés siempre tienes algo para dar”.“Enfrentamos el sedentarismo con caminadores, al insomnio con pastillas, a la soledad con electrónica”.“Pobre no es el que tiene poco, sino que verdaderamente pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea y desea más y más”.Pepe Mujica formó parte del movimiento guerrillero Tupamaros que enfrentó la dictadura de Juan María Bordaberry, pagó 15 años de la cárcel y llegó a la Presidencia con 76 años bien vividos y con la salud menguada por un cáncer. Su paso por el poder, al que nunca se apegó, lo hizo más grande. Tuvo las mayorías parlamentarias para cambiar la Constitución y asegurar su reelección pero esta opción nunca se le pasó por la cabeza. “Llegué a presidente de mi país, pobre. Me voy igual que cuando llegué, pobre. No les puedo definir, eso sí, cuánto más rico soy ahora al haber contribuido a servir a mi país y no haber cambiado en lo personal”. “Es bueno saber que gobernar es construir equipos”.“(Los políticos) tenemos que vivir como vive la mayoría y no como vive la minoría”. “La economía sucia, el narcotráfico, la estafa, el fraude y la corrupción son plagas contemporáneas cobijadas por ese antivalor, ese que sostiene que somos más felices si nos enriquecemos sea como sea”.“La política no es un pasatiempo, no es una profesión para vivir de ella, es una pasión con el sueño de intentar construir un futuro social mejor; a los que les gusta la plata, deben alejarse de la política”. “Nunca el hombre tuvo tanto como hoy. Despilfarramos dos mil millones de dólares por minuto en presupuesto militar a nivel mundial. Decir que no hay plata es no tener vergüenza”.“El hombrecito promedio de nuestras grandes ciudades deambula  entre las financieras y el tedio rutinario de las oficinas, a veces atemperadas con aire acondicionado. A veces sueña con vacaciones y algo de libertad. Pero eso sí, siempre sueña con concluir las cuentas, hasta que un día el corazón se para y adiós”. Así es.

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