Más allá de Santos y Uribe

Agosto 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

En un país azotado por las polarizaciones, cincuenta personas con experiencia acumulada se reunieron a pensar el país sin ataduras personalistas. El encuentro se llamó ‘Pidamos la palabra’ y asistieron muchos ex: candidatos presidenciales, ministros, senadores, gobernadores, alcaldes, magistrados, constituyentes, interesados en la actividad pública y en poder aportar el acumulado de experiencia y conocimiento a la construcción de un país mejor. Se sembró una semilla que podría transformarse en una alternativa política, cuyo planteamiento central está contenido en una declaración cuyos principales apartes quiero compartir. “Somos un colectivo de ciudadanos y ciudadanas demócratas. Somos parte de la ciudadanía indignada que por múltiples redes se ha tomado la palabra para ejercer la controversia con argumentos y propuestas, ajenos a la polarización, el engaño, la arbitrariedad y la demagogia que quieren copar ahora el debate público. El objetivo principal que nos une es recuperar el sentido público, ético y representativo de la política. Nos proponemos hacer frente a la corrupción en el sector público y el privado, a la captura criminal de lo público, al uso de las instituciones del Estado no al servicio del ciudadano sino de la clase política que lo dirige. Lo que necesita el país no es la reconciliación de personalismos, sino la reconciliación de la política con las aspiraciones de la ciudadanía.Nos comprometemos a promover acciones permanentes para que Colombia no siga siendo líder mundial en desigualdad. Nos indigna el racismo, el clasismo y el machismo que subyacen en la pobreza, inequidad y exclusión que agobia a nuestras regiones y a millones de nuestros ciudadanos y ciudadanas. Nos proponemos lograr que el modelo económico incluya seria y coherentemente la política social y ambiental, y que se asuman en la práctica y no sólo en el discurso, actitudes de respeto por la Madre Tierra. Nuestro desafío es garantizar la inclusión e igualdad real y difundir los beneficios de la economía y de la sociedad del conocimiento a todos los colombianos y colombianas.(…)No se pueden aplazar más las soluciones al desarreglo institucional del Estado, permeado por el clientelismo y la corrupción. Para ello es indispensable elevar el nivel ético e intelectual de la política, en todas las instituciones públicas, en primer lugar en el Congreso de la República. Nuestra mayor aspiración es la paz de Colombia, fundada en la POLÍTICA, así con mayúsculas. En la POLÍTICA al servicio del ciudadano, de la equidad, la justicia, la inclusión, en la multiplicidad de nuestros saberes y diversidad de nuestros pueblos. Alcanzar estos objetivos nos exige que el rumbo de la sociedad se sostenga con firmeza y paciencia en el respeto al espíritu y propósitos de la Constitución del 91, con los cuales seguimos firmemente comprometidos”.El próximo Encuentro será en Cali y busca que muchos se junten allí a pedir la palabra para arrebatarle el manejo de la política y los recursos públicos a las mafias de corrupción, politiquería que en muchos casos, como se ha visto en el Valle del Cauca, colindan hasta con la delincuencia organizada. Colombia no puede seguir atorada por la pelea personalista entre Santos y Uribe, miope frente a un camino que requiere cambios de rumbos.

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