Magia salvaje

Magia salvaje

Septiembre 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

El público se para y aplaude. En una semana casi que medio millón de personas la habrán visto. Después de hora y media de imágenes que podrían resultar pesadas Se emociona y grita ¡viva Colombia! Ha pasado hora y media de imágenes con una voz que narra el recorrido de la cámara descubriendo el esplendor de un país desconocido en su belleza natural, en sus fauna, en la monumentalidad de los ríos, las cordilleras, las cúspides, los desiertos. No son los seres humanos los protagonistas, tal vez porque lo que sobrevive de este mundo natural es a pesar de ellos. De nosotros los destructores habitantes de la tierra.Fueron en total 126 mil 864 kilómetros los recorridos durante los tres años que duró el proyecto. El foco estuvo en 85 locaciones en las que viven cerca de 38 especies sorprendentes, muchas de ellas amenazadas de desaparecer. Una flora y una fauna que hace de Colombia el país con la segunda biodiversidad más grande del mundo después de Brasil construida en veinte ecosistemas los que recorre el filme, con el agua como hilo conductor. Una riqueza natural que resultaba invisible y que ahora hace se explicita a través de un guion en el que el protagonista es la vida. El documental busca no quedarse en una recreación estética sino convertirse en un campanazo que llame a la acción. Y esto es tal vez lo que finalmente se busca: actuar para no permitir que se destruya más de lo destruido. Llega no para entretener sino para sacudir con decisiones de fondo pero también con acciones ciudadanas y políticas dirigidas a preservar ese país que está por conocer, precisamente porque a la mayoría de zonas que se muestran en el film no había cómo llegar por la amenaza del conflicto. Las zonas más agrestes del país han sido el hábitat especialmente de los grupos guerrilleros y paradójicamente por ello, por estar deshabitadas por temor a los grupos armados que ejercen control sobre esos territorios lejanos, han permanecido intactas, deshabitadas. El 48% de bosques, ríos y selvas aún están preservados y muchos de ellos no forman parte de la geografía que se maneja cotidianamente.La premiere en el Teatro Colon que presidió el presidente Santos con la plana mayor de los ministros debió servir para dejarles en claro que no se trata de regocijarse con la belleza natural ni continuar con las mismas políticas gubernamentales. Porque lo cierto es que de la mano del asombro de Magia salvaje, se entregan licencias exprés para autorizar proyectos de minería extractiva y devastadora que terminarán afectando los recursos vitales, el 70% de los Parques Nacionales están deteriorados y la ganadería ha acabado con más de 20 millones de hectáreas de bosque en los últimos años, sólo por operar de manera desordenada.Pero no se trata solo de la conservación de especies emblemáticas, como el oso panda o el jaguar o el hormiguero, se trata de proteger los ecosistemas que significa finalmente apostarle a la vida misma. Esta invitación que hace Magia salvaje a descubrir una Colombia desconocida llega en el momento oportuno cuando los buenos augurios frente a los acuerdos de La Habana que permitirán soñar en un territorio en paz que podrá ser recorrido con libertad y temor para disfrutar de esos paisajes que durante décadas han resultado esquivos.

VER COMENTARIOS
Columnistas