Los estragos de la mermelada

Los estragos de la mermelada

Marzo 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Musa Besaile Fayad, un político de origen sirio-libanés nacido en Sahagún, Córdoba, se convirtió en la estrella electoral de las elecciones del pasado domingo. Consiguió ser el congresista más votado del país. Sin abrir la boca en el Congreso ni sacar adelante ninguna iniciativa de ley, a donde ha estado como representante en dos períodos primero por el Partido Liberal y luego como senador por el Partido de la U en el 2010, Musa Besaile dio un salto meteórico, inverosímil para cualquier político: al pasar de 76 mil votos del 2010 a los 145.000 que obtuvo en las elecciones del 2014. Y todo gracias a la mermelada de Palacio. ¿Por qué resulta tan efectiva la mermelada? Para lograr mantener la coalición de la Unidad Nacional, el presidente Santos engrasó el mecanismo de los llamados cupos indicativos, recursos del presupuesto para que los congresistas ‘lleven’, ejecuten en sus regiones, que el exministro de Hacienda bautizó como cinismo y precisión como “la mermelada”. A punta de mermelada con la que quedaron estragados con nombramientos y contratos los congresistas de la Unidad, Santos logró el maridazgo con un Congreso de mayorías monolíticas, casi abyecto. Desde el comienzo del gobierno puso a la cabeza del “computador de Palacio” donde quedaban registrados los nombramientos y el valor de cada contrato que se entregaba en esa modalidad, a Aurelio Iragorri Valencia, a quien después premió con el Ministerio de Gobierno, desde donde maneja la relación con quienes fueron favorecidos y cuyos votos se requerían para tramitar las leyes. Musa Besaile Fayad fue uno de los premiados y con un tema hipersensible para el campo colombiano: los caminos veredales. Según el computador de Palacio, se le direccionaron a este solo congresista proyectos de mejoramiento de vías terciarias por un valor de sesenta y ocho mil millones de pesos para ejecutar en su natal Córdoba y también en Antioquia, Bolívar, Cesar y Tolima. No se sabe bien por qué Musa se ganó esta rifa, ya que estas obras son muy apetecidas por los parlamentarios en cuanto aseguran una presencia regional que se transforma fácilmente en votos y pueden sacar una buena tajada de los contratos que movilizan, de fácil ejecución y difícil verificación. El congresista favorecido interviene en el proceso de contratación para garantizar que los escogidos le sean afines y asegurar las prebendas complementarias, de imposible confirmación. Son vías que generalmente quedan a medio hacer, con materiales de mala calidad sin supervisiones ni auditorias responsables y en las cuales el gobierno invirtió a través de 12 congresistas un billón y medio de pesos para su ejecución.Por cuenta de mermeladas como la de Musa Besaile, el dinero circuló a rodos en la pasada campaña parlamentaria y los beneficiados por el guiño presidencial multiplicaron sus votos, como puede verse en el informe que publica el portal www.las2orillas.co. Esto explica además el peso que tendrá la bancada costeña -un 30%-, la que se empalagó con contratos de manera tal que le dio para, en contravía del país, bajar la abstención en la región. Lo lamentable es constatar que esta degradación de la política que alimenta el atraso del país, se estimule con tanto vigor desde el corazón de la Casa de Nariño.

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