Lobo bueno y lobo malo

Lobo bueno y lobo malo

Septiembre 28, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Está próximo a concluir, felizmente, el programa de mayor audiencia en la televisión colombiana: Protagonistas de Novela. Un reality que transmite RCN que refleja la búsqueda desesperada de la fama a cualquier precio. El mismo espejismo en el que están embarcados miles de jóvenes en la carrera loca por triunfar. Triunfar en los términos de reconocimiento, exhibicionismo, luces de televisión, aplausos en los centros comerciales y plata. Mucha plata. Quienes han participado durante las tres temporadas de este exitoso reality, además de ambición desbordada traen consigo los trucos y las trampas del mundo de la farándula. Llegan con un pasado plagado de intentos fallidos por lograr fama a través de los estereotipos de la belleza apuntalada con silicona y cirugías plásticas; con el desparpajo de los desnudos fotográficos y la sobre actuación del espectáculo. Los hombres representan, sin excepción, al prototipo del macho alfa. Los 16 participantes, 8 hombres y 8 mujeres que seleccionan regionalmente terminan encerrados durante tres meses en una casa-estudio construida ad hoc para el programa. Desde que empieza la competencia llevan un micrófono incorporado de manera que hasta los más íntimos balbuceos se convierten en la comidilla de los televidentes que se embeben voyerísticamente cada noche, con lo que allí sucede. Se entretejen las relaciones humanas con una intensidad llena de pasiones, positivas y negativas. Aunque las que imperan son las más nocivas y destructivas: la mentira, la manipulación, el engaño, el cinismo, las traiciones. Excepcionalmente se logra colar algún gesto de bondad, de solidaridad, de generosidad, comportamientos que debían marcar la condición humana pero que cada día resultan más ajenos y extraños. La casa-estudio de RCN es finalmente un teatro de degradación gobernada por el cinismo, la desfachatez, la vulgaridad y los bajos instintos de jóvenes que sólo quieren ganar. La filósofa española Adela Cortina lleva décadas reflexionando sobre la crisis moral de la sociedad contemporánea. La ausencia de valores éticos. Para introducir sus conferencias recuerda la lección de aquel jefe indígena que les explicaba a sus nietos que en las personas hay dos lobos, el de la maldad -el resentimiento, la mentira, la envidia, la cizaña-, y el de la bondad -la alegría, la compasión y la misericordia-. Cuenta Cortina, que uno de los niños que lo escuchaban lo interrumpió para preguntarle: abuelo, y ¿cuál de los lobos crees que ganará? El que alimentéis, le respondió el anciano con serenidad. Sí, el que alimentéis. Y en efecto, programas como Protagonistas de Novela además del sin número de narco series, telenovelas y realities que hipnotizan las familias colombianas frente al televisor no hacen otra cosa que alimentar el lobo malo que todo ser humano tiene adormecido internamente. ¿Qué pasa entonces cuando estos niños que se duermen pegados a la pantalla y estos jóvenes ingresan a la vida adulta? Pues se convierten en lo que vemos a diario: políticos corruptos, empresarios cómplices, conductores borrachos, estafadores y tramposos que sólo piensan en realizar sus ambiciones personales, a cualquier precio. Es decir, el imperio de los lobos malos.

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