Las mujeres de Cali

Noviembre 04, 2011 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Cali ha sido tradicionalmente reconocida por la fuerza de sus mujeres. Sobre todo en el pasado cuando el destino de toda una generación era el de ser amas de casa y acompañar buenamente a sus maridos. Allí midieron las caleñas su tesón y su capacidad de ruptura, de abrirse camino para ser independientes, capaces de definir la vida en sus propios términos, sin subordinación conyugal.Ayer tomó vida pública el Banco de la Mujer, que resultó de 30 años de trabajo de la Fundación WWB de la Mujer (Fundación Banco de la Mujer) dedicada a apoyar el microcrédito para nacientes negocios de mujeres emprendedoras. La reunión de celebración a la que invitó el martes pasado en el Centro de Eventos de Cali, su presidenta Clara Serra, se convirtió en la mejor síntesis de lo que es el matriarcado caleño y la huella que han dejado en la sociedad. Allí junto a Clara Serra, quien completa 20 años como cabeza de la Fundación WWB, estaban las 30 mujeres que con Margarita Guzmán a la cabeza echaron a andar este proyecto que se acaba de convertir en el Banco de la Mujer y que se convirtió en referencia para Colombia. Y el mundo. Todas han tomado caminos distintos, como las cientos de otras que estaban allí, provenientes de varias generaciones quienes les han abierto camino a las jovencitas de hoy. Mujeres que tuvieron el valor de separarse, de estudiar carreras previstas exclusivamente para los hombres, de optar por no tener hijos, de reinventarse sin importar la edad, de asumir el lesbianismo como opción afectiva, de vivir solas, de educar maridos para que las respetaran y que han encontrado realizaciones en sus vidas complementarias al único destino de la maternidad. El espectáculo con el que remató el evento de presentación del Banco de la Mujer fue la presentación de un impecable ballet moderno con sabor contado por Gloria Castro, otra pionera de la danza, como lo ha sido Andrea Buenaventura con el show de Delirio.El encuentro alrededor del nacimiento del Banco de la Mujer recordó los tiempos, cuando Cali, antes de la debacle de la FES, contaba con la gran red de organizaciones sin ánimo de lucro orientadas a atender las necesidades de una población creciente, que anunciaba la crisis que estaba por venir. Al frente de la mayoría de ellas estaban mujeres que a raíz de la intervención de la FES que se llevó por delante los patrimonios en los fondos de contrapartida, vieron desmoronarse esfuerzos de años. Anoche empezó también el Festival Internacional de Arte de Cali que existe desde hace 15 años por la terquedad de otra grande: Amparo de Carvajal. El alma de la movilización de recursos y de esfuerzos para lograr este diálogo que une la creación y el arte con los miles de jóvenes caleños que no se han dejado derrotar por la desesperanza. Ese lenguaje sutil y profundo de la cultura como vaso comunicante de la sociedad que supo descifrar el alcalde Jorge Iván Ospina y que continuará Rodrigo Guerrero, quien muy seguramente se convertirá en el alcalde de los puentes, pero no los de concreto, sino de los de la convivencia entre los distintos sectores sociales capaces de transformar el resentimiento y la rabia en un escenario promisorio y renovado para Cali.

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