Lágrimas por Grecia

Lágrimas por Grecia

Mayo 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

La realidad de los griegos duele. El caos económico y social que atraviesan no bastó para que políticos se unieran en un propósito común: salvar la patria. En junio habrá nuevas elecciones mientras el hambre asecha las calles. Contrasta la fuerza del pasado de una civilización que marcó la historia cultural de Occidente con una decadencia que borra cualquier huella de grandeza. Por esto retomo la reveladora carta que le escribió hace meses un ciudadano griego a un alemán que defendió públicamente la postura arrogante de su presidenta Angela Merkel quien mira el mundo sólo desde la óptica de gran potencia.Es el punto de vista de un griego del montón, de los que padecen las equivocaciones de las decisiones de los gobernantes. Esto dice: “Me llamo Georgios Psomás. Soy funcionario público. Mi sueldo es de 1.000 euros, no por día, como te quieren hacer creer en tu país, Alemania. Te señalo que dentro de la UE somos los mayores importadores de productos de consumo que elaboran las fábricas alemanas. La verdad es que no hacemos responsables sólo a nuestros políticos por el desastre de Grecia. Contribuyeron mucho algunas grandes empresas alemanas, las que pagaron enormes coimas a nuestros políticos para asegurarse los contratos, para vendernos de todo, como unos cuantos submarinos fuera de servicio, que puestos en el mar, quedan tumbados de costado.Ha pasado más de medio siglo desde que la Segunda Guerra Mundial terminó, sin que Alemania haya querido saldar sus cuentas con Grecia. Se resiste a hacerlo (da las cifras). Pero además no hay que olvidar la reparación pendiente por la muerte de 1’125.960 griegos en una guerra que no era suya. Además de la inmensurable ofensa moral ocasionada al pueblo griego y a los ideales humanísticos de la cultura griega.Sé, amigo Walter, que no te debe gustar para nada lo que te escribo. Lo lamento. Pero más me molesta lo que Alemania quiere hacer conmigo y con mis compatriotas. En Grecia operan 130 empresas alemanas, que ganan 6,5 mil millones de euros al año. Muy pronto, si la cosa sigue así, no podré comprarles sus productos porque cada vez tengo menos dinero.Yo y mis compatriotas crecimos siempre con privaciones y sabemos aguantar. Podemos vivir sin BMW, sin Mercedes, sin Opel, sin Škoda. Pero, ¿cómo se las van a arreglar ustedes con los desempleados que dejará esta situación que puede obligarlos a bajar su estándar de vida, sus autos lujosos, sus vacaciones al exterior, sus excursiones sexuales a Tailandia? Uds, ‘compatriotas’ de la Eurozona, pretenden que nos vayamos. Creo firmemente que debemos hacerlo, para salvarnos de una Unión (la UE) que no es otra cosa que una banda de especuladores financieros, un equipo en el cual jugamos sólo si consumimos los productos que ustedes ofrecen: préstamos, bienes industriales, bienes de consumo, obras faraónicas.Y, finalmente, Walter, debemos ‘arreglar’ otro tema importante: ¡Exigimos que nos devuelvan la civilización que nos robaron! Queremos de vuelta a Grecia las inmortales obras de nuestros antepasados, que guardan en los museos de Berlín, de Múnich, de París, de Roma y de Londres. ¡Y exijo que sea ahora! Ya que si me muero de hambre, me quiero morir al lado de las obras de mis antepasados”. Y tiene Georgios toda la razón.

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